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VIENDO 15/6/15
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Casi la mitad del sodio que consumen los argentinos proviene de alimentos procesados

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BUENOS AIRES: Esa fue la principal conclusión del informe “Costumbre de un ComenSAL”, presentado por la SAHA y el CEPEA. También propone pequeños cambios de hábito para reducir la ingesta, que duplica los niveles sugeridos por la OMS. Suplemento Docsalud, Ámbito Financiero, martes 19 de mayo de 2015.

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Unos 4,8 gramos de sal que consumen los argentinos, casi la mitad de los 11,2 gramos que se consumen por día en el país, proviene del pan, las galletitas, la mayonesa, las sopas, los snacks y las gaseosas, entre otros alimentos procesados. Esa fue una de las principales conclusiones del informe “Costumbres de un ComenSAL”, presentado por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) y el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) en el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora el 17 de mayo.

Las conclusiones del trabajo, recientemente presentado en el XXII Congreso Argentino de Hipertensión Arterial realizado en San Miguel de Tucumán, son producto de los resultados de una encuesta sobre hábitos de ingesta de alimentos y los datos de los patrones de consumo referido de alimentos. Es que ingerir altas cantidades de sodio sodio está asociado a un elevado nivel de presión, uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular, dolencia renal y daño cerebral.

“Un estudio de estas características nos permitió contrastar el consumo de alimentos en Argentina con las percepciones y el conocimiento que la población tiene sobre esos alimentos, en este caso, referidos al contenido de sodio y su impacto en la dieta”, indicó el doctor Felipe Inserra, médico nefrólogo, ex presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.

Expertos del CEPEA y la SAHA coinciden en que es importante prestar atención a la sal que no se agrega ni con el salero ni al cocinar, que proviene de los alimentos manufacturados y que suele pasar inadvertida. Es que reduciendo la cantidad y frecuencia de consumo de estos alimentos, puede reducirse hasta un 45% la ingesta diaria de sal.

En concreto, con bajar el consumo de pan y galletitas podría disminuirse casi un 30% la ingesta de sodio diaria. Una cantidad saludable de pan no debería exceder unas cinco rebanadas de pan común ó cuatro de pan envasado por día.

Por otra parte, disminuir el consumo de snacks, fiambres y aderezos contribuye, en conjunto, a reducir el 12% de la ingesta de sodio. El control en los de quesos implica una disminución de hasta 5% de la sal.

Tomando los datos del consumo por persona incluidos en el estudio de CEPEA y teniendo en cuenta su aporte de sodio, se vio que la costumbre más arraigada en relación a la frecuencia de consumo es el de de panificados (pan y galletitas), que representa un 41% de la ingesta diaria de sodio (36% el pan y 5%, las galletitas), sin contabilizar el aporte de la sal de mesa. Lo siguen quesos y preparaciones a base de carne vacuna. Se repreguntó sobre las costumbres que predominaban durante las comidas y se observó nuevamente que comer pan y galletitas es a diario el hecho más habitual.

El sodio proveniente los quesos promedia un 2% del aporte en la dieta, pero llega al 5% si se le incorpora el agregado de queso rallado a las pastas, hábito que refirió tener el 35% de los encuestados varias veces por semana, y 6 de cada 10 lo hacen al menos una vez a la semana. En segundo lugar, cerca de la mitad de los entrevistados identificó al agregado de aderezos y los consumos de pizza o empanadas, sopas, caldos, fiambres y embutidos como fuentes de sodio aportada por los alimentos.

“La falta de reconocimiento de la alta ingesta de sal es preocupante, remarcó el Inserra, e insistió en que “no se puede cambiar un mal hábito si primero no se lo reconoce como tal”.

Por eso, llamó, entre otras cosas, a aprender a leer las etiquetas, priorizar la elección de alimentos más saludables y reducir la cantidad y frecuencia de consumo de alimentos ricos en sodio, lo que puede producir un alto impacto en la salud.

Por su parte Sergio Britos, licenciado en Nutrición y Director del CEPEA, enfatizó en que las llamadas aguas bajas en sodio no aportan diferencias significativas en la dieta, por más que la gente perciba al agua mineral como prohibida. “Un vaso de agua mineral en promedio tiene 26 mg de sodio, dos rebanadas de pan lactal 10 veces más, un mignón de 50 gr aporta casi 9 veces más o una hamburguesa 23 veces”, remarcó el Lic. Britos.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en promedio, los argentinos ingerimos 11,2 g de sal por día, lo que equivale a casi una docena de sobrecitos de sal por día, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es de 5 gramos de sal por día. Con pequeños cambios, es posible reducir esta cantidad de forma significativa.