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Argentina, en el top ten de países con mayor cantidad de cirugías plásticas

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BUENOS AIRES: Ocupa el noveno lugar con casi 300 mil procedimientos estéticos anuales. Las operaciones quirúrgicas crecieron 35% desde 2010. Aumento de mamas y botox, los retoques preferidos. Por Florencia Ballarino. Diario Perfil, miércoles 6 de agosto de 2014.

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La Argentina se consolida como una de las mecas de la cirugía plástica mundial. Durante 2013 se realizaron en el país 287.823 procedimientos –quirúrgicos y no quirúrgicos–, lo que coloca al país en el noveno lugar del ranking mundial, según el informe que acaba de dar a conocer la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps, según su sigla en inglés).

Los datos fueron recabados por la asociación mediante encuestas remitidas a 2.700 especialistas de 95 países y confirman varias tendencias: el avance imparable del botox, la presencia cada vez mayor de hombres en el consultorio del cirujano y que el aumento de mamas continúa siendo la operación preferida por las argentinas (durante 2013 se realizaron 54 cirugías de “lolas” por día).

A pesar de la inflación y los vaivenes económicos argentinos, los procedimientos estéticos no quirúrgicos (inyección de toxina botulínica, relleno de arrugas con ácido hialurónico y depilación láser) crecieron un 150%, pasando de 65.847 en 2010 a 167.171 en 2013. En el caso de las intervenciones que sí requieren bisturí, el alza fue de un 35% en tres años (de 88.572 en 2010 a 120.652 en 2013). A la cabeza de las operaciones más pedidas estuvo el aumento de mamas, seguido por la liposucción, la cirugía para reducir el abdomen (abdominoplastia), y la de nariz (rinoplastia). “En Argentina se realiza gran cantidad de operaciones de cirugía estética por distintos motivos: el excelente nivel de los profesionales, el bajo costo relativo en comparación no sólo con el Primer Mundo sino con países vecinos, la difusión que tiene la especialidad entre la población y la conveniencia de presentar un mejor aspecto físico para encarar las exigencias sociales, laborales y personales”, le dijo a PERFIL Francisco Famá, presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica (Sacper).

En los últimos años, la reputación de los profesionales argentinos sumada a un tipo de cambio favorable hacía que operarse en la Argentina fuese barato para los extranjeros. Pero, según Famá, “el turismo médico bajó en relación con otra época porque los precios en alguna medida se fueron acomodando en dólares y por lo tanto la relación costo-beneficio ya no resulta tan conveniente”.

La ausencia de turistas no fue un obstáculo para el crecimiento de los procedimientos estéticos, especialmente los no quirúrgicos. “La toxina botulínica es hoy el procedimiento más usado en el mundo y también en la Argentina, donde crece año a año en cantidad de aplicaciones”, sostuvo el médico dermatólogo Edgardo Chouela, director del Centro Chouela de Dermatología y Estética. ¿Quiénes recurren a este tipo de “retoques”? Principalmente mujeres de entre 30 y 50 años que buscan mejorar el aspecto de su rostro, aunque “también hay cada vez más demanda de hombres”.

Pero el boom de la medicina estética tiene su lado negativo: la proliferación de inexpertos esteticistas y el aumento de demandas por mala praxis. Esta semana la modelo Silvina Luna denunció públicamente que le inyectaron “sustancias tóxicas” durante una cirugía estética, lo que supuestamente derivó en un problema renal.

Desde Sacper reiteraron las medidas de seguridad que debe tomar un paciente antes de someterse a una intervención estética: consultar si el cirujano es miembro de alguna sociedad científica acreditada, no operarse en lugares inadecuados como consultorios, desconfiar de los valores excesivamente bajos que se publicitan, solicitar que se le efectúen los estudios prequirúrgicos y requerir del profesional información sobre los beneficios esperados y los riesgos que se pueden correr.

Proyecto polémico

Avanza en Diputados un proyecto de ley para prohibir las cirugías estéticas en chicas menores de 18 años, con el fin de preservar la salud física y psíquica de los jóvenes. La Sacper manifestó su desacuerdo con este proyecto afirmando que el porcentaje de menores que se colocan prótesis mamarias es muy bajo y que los propios cirujanos se niegan a implantarles siliconas a las adolescentes. Sin embargo, la medida parece contar con cierto apoyo popular. Así lo demuestra una encuesta que realizó la Facultad de Medicina de la Universidad Abierta Interamericana en la Ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense. El 63,4% de las mujeres y el 61,4% de los hombres encuestados dijeron que estarían de acuerdo si se prohibieran las cirugías estéticas a menores de 15 años. Además, el 30,4% de las mujeres y el 34,7% de los hombres se negarían si un/a hijo/a adolescente les pidiera realizarse una cirugía estética

Prevalece la cultura de la imagen

Por Isabel Carraro (*)

El eje para pensar el fenómeno de las cirugías plásticas, que no es nuevo, es la cultura de la imagen. Desde el psicoanálisis hay una mirada de la subjetividad en relación con la época actual. Si se piensa las coordenadas de esta época en contraposición con décadas anteriores, lo que se encuentra como distinto es que antes había una cultura del sacrificio, de tener ideales, de postergar metas con el objetivo de construirse un futuro con el trabajo realizado en años. En estos momentos, ninguna de esas coordinadas está en pie de la misma manera. Hoy la cultura esta marcada por la inmediatez del resultado, mucho más orientada al consumo, sobre todo de objetos que el mercado y la tecnología ofrecen.

La “rectificación” de la propia imagen, también como objeto de consumo, va de la mano de esto. Ya no se pone el acento en lo que se va a conseguir con los años y el esfuerzo sino en lo que nos da placer aquí y ahora. La imagen adquiere así un valor como un objeto de consumo más, ya que la tecnología aplicada al cuerpo ofrece muchísimas posibilidades. Al prevalecer esta cultura de la imagen, es más importante la foto del evento que el evento en sí. El verse bien hoy va de la mano con lo que la tecnología permite y con la satisfacción inmediata. Hay un cambio de paradigma en este punto. Antes si tenías una nariz un poco grande se esperaba asumir “tu forma”, como un rasgo de tu persona. Ahora, en cambio, la tecnología y el mercado ofrecen productos (cirugías estéticas) para que el sujeto decida si quiere o no modificar su cuerpo. El sujeto está en el brete de tener que afirmar su diferencia (algo muy difícil en algunas etapas de la vida).

Como sociedad es un contrasentido esperar que una chica esté feliz con su cuerpo y asuma sus diferencias físicas como lo que son, sólo diferencias, y por otro lado ejercer una gran presión que va en línea con unificar el modelo femenino. La apuesta actual es sostener las diferencias individuales, a pesar de la oferta del mercado, la presión social y la adoración de la imagen.

*Psicoanalista. Docente-supervisora del Centro Dos y UBA.