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VIENDO 15/6/15

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El parto es más largo ahora que hace 50 años

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BUENOS AIRES: Un estudio de EE.UU. reveló que la labor se amplió en 160 minutos desde los años ’60. La edad de la madre y la excesiva intervención médica son las principales razones. Por María Isabel Ramos. Diario Perfil, lunes 6 de mayo del 2013.

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Además de doloroso, el trabajo de parto es cada vez más largo. Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de EE.UU. encontró que la duración del parto se extendió en promedio 2 horas y 40 minutos en los últimos cincuenta años. El trabajo, publicado en la Revista Americana de Obstetricia y Ginecología, evaluó a más de 140 mil madres primerizas para comparar los nacimientos ocurridos entre 1959 y 1966 con los que se llevaron a cabo entre 2003 y 2009. En el primer grupo, el parto duró en promedio cuatro horas, mientras que en el segundo seis horas y media.

Esta diferencia de tiempo, según los autores, tiene que ver con el actual “excesivo” intervencionismo médico al momento de dar a luz. De hecho, los investigadores también hallaron que en el grupo contemporáneo fue mucho más común el uso de anestesia peridural (el 55% versus el 12% en los 60), la administración de oxitocina sintética por goteo (el 44% versus el 12%) y la realización de cesáreas (12% versus 3%).

¿Los partos se alejan cada vez más de lo natural? Para el obstetra francés Michel Odent, uno de los defensores más notables del “parto mamificado”, la respuesta es sí. “Las mujeres están perdiendo la capacidad de dar a luz”, le dijo a PERFIL en su visita a Buenos Aires. Una de las causas sería el uso recurrente de oxitocina sintética para inducir el parto, lo que estaría debilitando el sistema natural de producción de esta hormona en la mujer. (ver recuadro).

José Belizán, investigador del Departamento de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), admitió que en la actualidad “se afrontan partos más prolongados” y opinó que esto podría vincularse con los cambios en la edad materna de la mujer. “Hace cincuenta años, las mujeres daban a luz entre los 18 y 20 años. Ahora, entre los 30 y 35. Está demostrado que las madres jóvenes tienen mejores partos, en cuanto a la duración y al desenlace”, sostuvo, al mismo tiempo que reconoció que las tasas de sobrepeso y obesidad actuales también influyen en la duración del trabajo de parto.

En cuanto al rol de la intervención médica, advirtió que “hay abuso de la inducción del parto con oxitocina sintética y se ve un incremento de las cesáreas”. Belizán agregó que, independientemente de la duración del momento de dar a luz, minimizar la intervención médica arroja mejores resultados biológicos y afectivos. “Menor uso de oxitocina, menor incidencia de cesárea, menor uso de episiotomía, más vitalidad del niño al nacer, y mejor relación de la madre y el niño”, enumeró el obstetra, uno de los impulsores de la Ley Nacional de Parto Humanizado.

Cambio de época. Para Héctor Beccar Varela, obstetra y creador del equipo de partos sin intervención del Hospital Universitario Austral, los cambios culturales y la forma en la que hoy una mujer vive el nacimiento de su hijo son factores que están modificando los patrones del parto. “Hoy en día, muchas chicas que atendemos nacieron por cesárea. No tienen ese linaje materno por el cual se les inculcó que está bueno y vale la pena parir, que es un proceso doloroso pero transformador. Como sus madres, las hijas quieren lo más rápido e indoloro”, explicó. Al “industrializar” el parto, según el obstetra, se le está dando menos lugar al proceso fisiológico que sucede al dar a luz en forma natural. “Es esperable que si tratamos a todas las madres con oxitocina sintética, algún impacto vaya a tener en ellas y en sus bebés”, sostuvo.

Leonardo Mezzabotta, jefe del Servicio de Obstetricia de Sanatorio Los Arcos, también hizo hincapié en los cambios culturales que se dieron en los últimos cincuenta años con respecto a la manera de enfrentar los nacimientos. “En el pasado, se asumían de otra forma las condiciones de dar a luz y el dolor. Hoy, la anestesia peridural ya está instalada en las mujeres. Así como algunas buscan retomar la senda del parto sin intervención, muchas más tienen una visión del parto con cesárea distinta de la que se tenía antes. Hay una menor preparación de las mujeres para enfrentar los desafíos y condiciones que implica un parto”, manifestó. Y concluyó: “Si hay más cesáreas e intervención que antes, no es sólo por la conducta médica. Lo que ha cambiado es la cultura social al parir”.

“La mujer está perdiendo la capacidad de parir”

“Defiendo el parto ‘mamificado’, que realce nuestro costado mamífero. Es justamente lo humano lo que creo que hay que sacarle al parto”. La frase corresponde al obstetra francés Michel Odent, uno de los precursores del parto natural. De visita a Buenos Aires, para presentar su libro Childbirth and the Future of Homo Sapiens, Odent habló con PERFIL.

¿Cuáles son las mejores condiciones para dar a luz? -Existen algunas necesidades naturales básicas. En primer lugar, sentirse segura porque al estar amenazada o estresada libera adrenalina que inhibe la oxitocina, hormona fundamental para que el parto se desencadene. Segundo, no sentirse observada. Cuando los mamíferos se sienten observados segregan adrenalina. Tercero, no estar con nadie que esté nervioso porque la adrenalina se contagia. Y, por último, eliminar todo lo propiamente humano del parto: el lenguaje, las luces, los ruidos… todo lo que pueda estimular la región cerebral del neurocórtex.

¿Por qué es tan importante disminuir la intervención médica en el parto? -Aún hay mucho que no sabemos de los efectos a largo plazo de una cesárea, por ejemplo. Hay investigaciones que empiezan a mostrarnos las consecuencias del uso de oxitocina sintética en la inducción de un parto. Tenemos estadísticas de problemas de lactancia vinculados con esta sustancia: a más niveles de oxitocina, más corto es el amamantamiento. La epidural también tiene desventajas porque reduce la secreción de endorfinas. Sin endorfinas no hay prolactina, una hormona vital para la lactancia. La intervención médica en el parto está perjudicando la capacidad natural de dar a luz.

¿En qué sentido? -Gracias a estudios epigenéticos, hoy sabemos que las funciones fisiológicas que no utilizamos se van debilitando de generación en generación. Esto está sucediendo con nuestra capacidad de sintetizar oxitocina. Se está usando cada vez menos: las mujeres no la necesitan para dar a luz –porque se las aplican por goteo o porque los chicos nacen por cesárea–, ni para amamantar. Después de tres o cuatro generaciones de partos intervenidos, tenemos datos como para sostener que las mujeres están perdiendo la capacidad natural de dar a luz. Esto es muy serio para la civilización actual.

¿Se puede parir sin dolor? -Hay mujeres que llegan a picos patológicos del dolor y es necesario medicarlas. Pero el ambiente que rodea a la mamá potencia ese sufrimiento. Por eso, hay que volver a lo simple: la madre sola con la partera sentada en la esquina, en silencio. El dolor, de esta forma, se percibe de otra manera.