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Brasil: “trabajamos para estimular la producción nacional de equipamientos para la salud y medicamentos”

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BUENOS AIRES: Entrevista al ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha. Por Mônica Scaramuzzo y Luciano Máximo. El Cronista Comercial, jueves 21 de junio de 2012.

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Preocupado con el alto déficit de la balanza comercial del sector de salud, el gobierno de Brasil trabajar para estimular la producción nacional de equipamientos médicos y remedios. En una entrevista a Valor, el ministro de Salud, Alexandre Padilha, dijo que está listo para tomar varias medidas que enfrenten un déficit comercial que puede alcanzar un valor record de u$s 12.000 millones este año. El arsenal incluye el uso del poder de compra del gobierno, la promesa de exención fiscal para los medicamentos incluidos en el programa social Farmacia Popular, y la ampliación de las exportaciones brasileñas de vacunas.

Padilha afirmó que el país recibirá inversiones por R$ 500 millones para la construcción de una fábrica de equipamientos de radioterapia, lo que reducirá la dependencia externa de esas máquinas que tiene Brasil. Las gigantes Siemens, GE y Elektra disputan el mercado con la promesa de que el ministerio de Salud será el principal comprador.

Valor: ¿Hay una meta de reducción del déficit de la balanza comercial del área de salud? ¿Los incentivos a las Asociaciones para el Desarrollo Productivo (PDPs, sigla en portugués) ayudarían? -Alexandre Padilha: No establecemos metas. El ministerio tiene una política para estimular la producción nacional. Nuestra preocupación es como garantizar que el acceso a medicamentos y las transferencias de tecnología sean sustentables. Un ejemplo es la campaña de vacunación. Brasil tiene uno de los programas más grandes del mundo porque 96% de esas vacunas se producen en el país.

¿Qué se importa? -La inyectable para polio se importaba, pero ahora no más. La de la varicela, que utilizamos en grupos específicos, no se produce en Brasil. Hay algunas específicas para la fiebre tifoidea que tampoco se producen aquí. Esos son los tres grandes ejemplos. La de HPV es importada.

¿El país exporta vacunas? -Una parte se dona, por ejemplo a Haití. También hacemos donaciones a algunos países de África o proveemos a través de fondos multilaterales existentes. El próximo paso es buscar el mercado global. La primera iniciativa es la vacuna MMR (en la sigla en inglés), que incluye sarampión, paperas y rubeola. Fiocruz produce esa vacuna en Brasil. Estamos trabajando con la Fundación Bill e Melinda Gates, que financia la oferta internacional de vacunas para países de baja renta. También produciremos la vacuna pentavalente, incluyendo una dosis para cinco enfermedades: DPT (difteria, paperas y tétano), hepatitis y hemófilos. Hasta 2015, probaremos la heptaBrasil. Las exportaciones de las tres rendirían u$s 500.000.

¿Se avanzó en las Asociaciones para el Desarrollo Productivo? ¿Cuántos acuerdos se cerraron? -Alcanzamos 34. En las PDPs, que son asociaciones público-privadas, el ministerio de Salud define el laboratorio público, la industria privada nacional o internacional. El ministerio garantiza la compra centralizada de ese remedio. Hicimos PDPs para estimular otros estados, evitando la concentración en San Pablo, Rio de Janeiro o Minas Gerais. Además de esos tres estados, tenemos PDPs en Bahía, Pernambuco y Alagoas, además de asociaciones en Acre para la producción de preservativos. No hay ningún país con más de 100 millones de habitantes que busca el desafío de tener salud universal para todos, como Brasil. Un ejemplo es el programa de centros de radioterapia. Son 80 nuevos centros, con R$ 500 millones de inversión y la mayor compra pública de aceleradores lineales.

¿Cuáles son los criterios para que el país reciba esa inversión? -La cláusula en el pliego de licitación es que la industria produzca en Brasil. Son tres industrias mundiales, ninguna en América latina. Estamos colocando en la cláusula que quien gane comience a producir en Brasil.

¿Hay algún interesado? ¿Se firmó algún acuerdo? -Hicimos un término de referencia. Ahora hay un proceso de audiencias públicas. Hay tres grandes proveedores interesados: Siemens, Elektra y GE.

¿No hay competencia? -Abriremos un proceso de competencia. Ya cerramos la distribución.

¿Puede haber una asociación con un laboratorio público? -El principal modelo para el proceso de acelerador lineal es que sea una empresa privada. Tiene que haber transferencia de tecnología y producción en Brasil. En el comienzo se puede importar. A partir de 2015 hay que producir aquí. Caso contrario, devuelve todo el dinero que ganó en la competencia.

¿Cuál es el déficit en el área de diagnóstico? -De los u$s 11.000 millones en 2011, u$s 6.500 millones son medicamentos e insumos farmacéuticos y u$s 4.500 millones del área de equipamientos. En esa parte somos superavitarios en el sector odontológico.

¿Las empresas tienen incentivos para ayudar al gobierno contra el déficit? -Aprobamos una ley en el gobierno (del ex presidente Luiz Inácio) Lula (da Silva), que permite tener un margen de preferencia para productos fruto de la innovación tecnológica o de producción nacional. Cualquier producto nacional tiene un margen de 20% en las compras gubernamentales y hasta 25% si es fruto de alguna innovación. Esa ley tiene que reglamentarse. El primer decreto reglamentó equipamientos de defensa, rurales y para el área de salud (medicamentos y fármacos). La parte de equipamientos de salud no está reglamentada. Hoy podemos aplicar ese margen, en el caso de medicamentos, hasta el máximo que tiene (25%), y también para remedios biotecnológicos, que Brasil quiere comenzar a producir. Nosotros incentivamos la creación de dos grandes productores privados (Bionovis y Orygen), con el apoyo financiero del BNDES y Finep. Un de esos grupos (Bionovis) está cerrando un acuerdo con Corea, China e India para la transferencia de tecnología.

¿Está permitido? -Si. Ese acuerdo es para un producto llamado Imatinib (contra el cáncer).

¿Volviendo a las Asociaciones para el Desarrollo Productivo, los 34 acuerdos son de transferencia de tecnología pura de medicamentos? Muchos grupos no quieren transferir tecnología de drogas cuyas patentes no expiraron. -Deben hacerse dos combinaciones. Lo que nos interesa es comenzar a producir en Brasil, reducir el déficit y consolidar plantas que comiencen a producir otros medicamentos similares. A la mayor parte de la industria le interesa transferir tecnología de una droga que está por perder la patente, como el Imatinib. Nos interesa porque comenzamos a producirlo y desarrollamos otros productos. Solamente el año pasado economizamos R$ 1.800 millones con la compra centralizada. Una parte fue por negociación de compras, más eficiencia de gestión y también las PDPs.

¿Los acuerdos de transferencia de tecnología son iguales con las extranjeras? -Interesa que sean con grupos que tengan plantas en Brasil o atraerlos para que produzcan aquí. Roche, Novartis, Merck, conversamos con todos. Algunos participan de PDPs. Su interés está en el mercado público, que es grande, y en el privado, que está creciendo. Brasil tiene hoy 50 millones de personas con convenios (de salud).

¿No cree que la producción nacional de insumos sea también un desafío, considerando que el país importa cerca de 80% de esos productos? -Es decisivo. Las PDPs tienen ahora una regla de verticalidad de la producción. Las nuevas PDPs, firmadas a partir de finales del año pasado, estimulan la presentación de propuestas de verticalidad de la producción, desde el insumo, química fina hasta la producción final del remedio. No tenemos estructura par productos biológicos. Precisamos empezar desde el inicio.

¿Brasil tiene pocos laboratorios públicos capacitados para este tipo de innovación? -Entre los públicos, el principal es el Fiocruz. Conseguimos fortalecer recientemente otros laboratorios, como el Instituto Butantan, de San Pablo, el Instituto Vital Brasil, de Rio, que estaba parado. El Lafepe, de Pernambuco, uno de Bahía que está resucitando, el Lifal, otro de Alagoas, que aun es pequeño, uno de Minas Gerais, el de Funed, además de Tecpar de Paraná. Invertiremos hasta 2014 cerca de R$ 2.000 millones. La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) fue muy criticada por la morosidad en la liberación de los registros de medicamentos.