Edición y Dirección General
Farm. Néstor Caprov

VER STAFF
VIENDO 15/6/15
Investigación

#Investigación

Opinión: la carrera para desarrollar nuevos órganos

ADJUNTO
Investigación

BUENOS AIRES: Nota de opinión del doctor Anthony L. Komaroff, editor en jefe de Harvard Health Letter, de Estados Unidos. Newsweek Argentina, febrero de 2011.

#SeguridadSocial
Para disminuir los casos de cáncer de piel, piden que los protectores solares sean incluidos en el PMO
ADJUNTO
BUENOS AIRES, noviembre 20: Un proyecto presentado en el Congreso quiere incluir estos productos entre los que deben cubrir obras sociales y prepagas. Desde la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) dicen que su uso correcto reduce los riesgo de padecer este mal.
#LuchacontraelSida
Denuncian que perderá estado parlamentario el proyecto que actualiza la ley de Sida
ADJUNTO
BUENOS AIRES, noviembre 21: Por falta de tratamiento, volverá a caerse la iniciativa, presentada por organizaciones de pacientes y especialistas de distintas organizaciones. La idea es aumentar la cobertura de medicamentos y otros insumos, tanto para personas con HIV como con hepatitis virales.

Luke Masella llegó al mundo con espina bífida, un defecto congénito que paralizó su vejiga. A los 10 años, sus riñones comenzaron a funcionar mal, las toxinas se acumularon en su sangre y perdió un 25 por ciento de su peso corporal. En ese momento, Luke y sus padres optaron por una solución radical: una nueva vejiga.

No es ciencia ficción. La producción de órganos completamente nuevos es una realidad, y sobre todo de vejigas; los científicos han utilizado la ingeniería biomédica para desarrollar piel, hueso, cartílago, córneas, tráqueas, arterias y uretras. Los órganos humanos pueden dañarse por muchas razones, como deformaciones genéticas, lesiones y enfermedades.

Y aunque el transplante es una solución, el procedimiento conlleva graves riesgos y muy a menudo no hay suficientes órganos donados para responder a la creciente demanda.

Por ello, hace 25 años, un grupo de investigadores emprendió una audaz cruzada: la de crear órganos completamente nuevos. Los hermanos Joseph y Charles Vacanti, de la Escuela de Medicina de Harvard, y Robert Langer, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), fueron los primeros en promover el concepto de "ingeniería de tejidos" o "medicina regenerativa". Sabían que cada órgano tiene un "andamio" específico (una estructura que le da su forma), así como diferentes células que cumplen distintas funciones. Millones de ellas, todas con una organización muy precisa.

Langer ideó la manera de crear el andamio de un órgano utilizando diversos materiales sintéticos, como polímeros biodegradables y moléculas naturales que forman parte de nuestros cuerpos, como el colágeno; y así, apoyado en la técnica de Langer, Charles Vacanti creó cartílagos con forma de oreja en un niño de tres años. Los "ingenieros tisulares" también desarrollaron una estrategia alterna-tiva demasiado ingeniosa denominada "descelularización", con la cual se digieren las células de un órgano de repuesto (extraído de animales o cadáveres humanos) para que quede sólo el andamio natural no celular.

Una vez que se tiene el andamio, el siguiente paso para la construcción de un nuevo órgano consiste en recubrir la estructura con células. Pero ¿de dónde tomarlas? Muy a menudo se utilizan células madre adultas del tipo de órgano que se pretende reconstruir, pero en ocasiones se toman células madre adultas de otros órganos estimulándolas químicamente para transformarlas en células del órgano nuevo. Por ejemplo, el líquido amniótico, la placenta y hasta la grasa que se extrae en una liposucción contienen células madre que producen muchos tipos de tejido.

En condiciones ideales, las células madre adultas deben obtenerse de la persona que recibirá el nuevo órgano, para evitar el rechazo. También podría recurrirse (aunque los científicos aún no lo intentaron) a las muy controvertidas células madre embrionarias o las nuevas "células madre pluripotentes inducidas" (iPS, por sus siglas en inglés), las cuales se comportan de manera muy semejante a las embrionarias.

¿Pero cómo organizar millones de células sobre el andamio? ¿qué científico podría colocarlas una a una en el lugar exacto, como si el órgano fuera un gigantesco rompecabezas? Por suerte, ahí intervino la naturaleza. Las células madre adultas hacen más que convertirse en el tipo de células que se necesitan para el nuevo órgano: dirigen el proceso de armado. La doctora Tracy Grikscheit y sus colegas del Hospital Infantil de Los Ángeles han sido testigos del proceso. Grikscheit desea tratar el síndrome de intestino corto que afecta a algunos bebés prematuros y también de término. Como les hace falta una parte del intestino delgado, esos niños no pueden asimilar los nutrientes que necesitan para crecer y sobrevivir, de modo que Grikscheit pretende crear un nuevo intestino delgado utilizando las células de sus pacientes.

El año pasado publicó los resultados de una investigación hecha en cerdos. Primero, construyó un andamio cilíndrico biodegradable y a continuación, abrió el vientre de un animal y tomó células madre adultas de la pared intestinal. Luego sembró las células en su andamio y colocó la estructura dentro del cerdo, sobre un tejido con gran irrigación sanguínea (el omento), para después suturar el abdomen.

Siete semanas más tarde, Girkscheit volvió a intervenir al cerdo y extrajo la estructura creada que, analizada al microscopio, tenía el mismo aspecto del intestino delgado: las células correctas estaban en el lugar preciso; incluso habían desarrollado redes de vasos sanguíneos y nervios. En otras palabras, una vez sembradas en un andamio de forma conocida, las células "supieron" qué debían hacer y la naturaleza armó el rompecabezas rápidamente. Ahora, Grikscheit tiene que demostrar que el intestino recién creado funciona normalmente en los cerdos y los experimentos preliminares sugieren que así es.

Si sus trabajos posteriores confirman los resultados iniciales, llegará el momento de aplicar la estrategia en bebés con síndrome de intestino corto. "Esos niños no requieren que todo el intestino delgado sea completamente nuevo", informa la doctora. "Sólo necesitan unos cuantos centímetros para digerir los nutrientes que precisan. Creo que, algún día, podremos reproducir los segmentos faltantes".

Aunque el intestino humano reproducido con ingeniería tisular podría hacerse realidad en un futuro incierto, algunos pacientes como Luke Masella ya empiezan a beneficiarse de otros órganos "reconstruidos". Hace 10 años, cuando la vejiga y los riñones de Luke comenzaron a fallar, el tratamiento consistía en transformar una parte del intestino delgado en vejiga, pero ese tipo de reemplazo ocasionaba trastornos metabólicos y cálculos renales, en tanto que la nueva "vejiga" tenía un alto riesgo de desarrollar cáncer.

Por todas esas razones, un pionero de la ingeniería tisular, Anthony Atala del Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest, decidió construir una nueva vejiga para Luke. Atala creó el andamio, obtuvo células madre de la vejiga original de Luke y las llevó a su laboratorio para depositarlas en el andamio. Al cabo de dos meses, Atala unió la nueva vejiga al órgano afectado de Luke y, poco después, el órgano transplantado desarrolló sus propios vasos sanguíneos y nervios.

Luke, quien ahora estudia en la Universidad de Connecticut y cuenta ya 20 años, tiene una vejiga y riñones funcionales. Aunque la vejiga es un órgano relativamente simple, el logro de Atala con Luke y otros pacientes es muy importante, y si Grikscheit consigue reproducir e implantar un órgano más complejo (el intestino delgado), su proeza será asombrosa.

¿Hasta dónde llegará la ingeniería tisular? ¿Al hígado, los riñones y el corazón? Es posible, responden muchos investigadores del campo. No obstante, incluso estos visionarios no se atreven a imaginar (ni a desear) un cerebro humano producido mediante ingeniería tisular, pues aun cuando los resultados fueran óptimos y obtuvieran un cerebro perfecto, semejante órgano estaría vacío.