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VIENDO 27/12/16
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Efecto Trump: preocupa el vínculo del futuro presidente con movimientos antivacunasADJUNTO

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NUEVA YORK, diciembre 27: Al presidente electo de los Estados Unidos se lo pudo ver con el fundador del grupo que rechaza los beneficios de las vacunas, Andrew Wakafield, quien fraguó un estudio para intentar vincular una vacuna con el autismo. Los beneficios que pueden llegar de la mano del magnate.

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El futuro presidente norteamericano Donald Trump no deja de generar polémica y alerta, en su camino hacia la Casa Blanca. Durante la campaña, ha cuestionado muchas cosas, desde la OTAN, los derechos de los inmigrantes o la dignidad de las mujeres. Pero una de las cosas que quizás han pasado más desapercibidas ha sido el coqueteo que Trump ha tenido con el movimiento antivacunas, uno de los más peligrosos para la Salud Pública. Al acercarse a ellos, Trump ha cuestionado, de facto, uno de los mayores avances médicos de la historia y un hito incuestionable en la prevención de muchas enfermedades.

Durante la campaña electoral, en agosto de este año, Trump se reunió con el líder y fundador de esta corriente, Andrew Wakafield, y con algunos de sus correligionarios. Wakafield es mundialmente conocido por ser la cabeza más visible de este movimiento. En el año 1988, la prestigiosísima revista médica The Lancet publicó en sus páginas un estudio fraudulento en el que Wakafield asociaba la vacuna trivalente (sarampión, parotiditis y rubeola) con un aumento del riesgo de padecer autismo. Esta ha sido, probablemente la mentira científica más veces repetida, la que más daño ha hecho, y la que ha dado alas a los escépticos de la inmunización en todo el mundo. Ha sido también la mayor mancha en el prestigio de una publicación de la talla de The Lancet.

Años más tarde de la aparición del polémico paper, investigadores independientes intentaron replicar los supuestos hallazgos de Wakafield y su equipo. No era posible. Además, y gracias a informaciones desveladas por el Sunday Times, se descubrió la existencia de fuertes conflictos de intereses financieros por parte del autor. Finalmente, en enero de 2010, un tribunal del Consejo Médico General del Reino Unido dictaminó que el hoy ex cirujano había cometido fraude al desarrollar su investigación. También le declaró culpable de abuso de niños con discapacidad de desarrollo.

Con estos datos sobre la mesa, The Lancet no tardó en retractarse de lo publicado años atrás, y el Reino Unido le revocó la licencia para ejercer la Medicina en el país. Medidas extraordinarias para una mentira extraordinaria.

Pero parece ser que, en ocasiones y para algunos, una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad. Y es que aunque el currículo de Wakafield le descalifica por sí solo, lo cierto es que sus tesis cuentan con miles de seguidores en todo el mundo, y el argumento del autismo, junto con algunos otros, se repite como un mantra entre quienes no les gustan las vacunas. En España, los antivacunas existen, pero donde más fuertes son es, precisamente, en el país que Trump gobernará a partir del 20 de enero.