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Especialistas consideran la fibrilación auricular como “la nueva epidemia del siglo XXI”ADJUNTO

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BUENOS AIRES, junio 21: Esta enfermedad cardíaca afecta a unas 400 mil personas en la Argentina, que si bien tiene un alto índice de curación puede generar infartos y ACV.

#Medicamentos
Aseguran que la efectividad de los fármacos para un ACV depende de la rapidez que se suministran
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BUENOS AIRES, julio 11: Especialistas de una nueva división del hospital de Clínicas dedicado a esta dolencia afirman que los medicamentos actuales son efectivos en la disolución de coágulos, pero que depende del momento en que se aplique para que aumente su efectividad.
#Vacunas
Vuelven a alertar que el país se está quedando sin stock de la vacuna contra el “mal del rastrojo”
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BUENOS AIRES, julio 10: Desde hace un año hay problemas en el suministro de la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, un mal endémico en la zona pampeana del país. Dos entidades científicas alertaron sobre los efectos sanitarios de este problema.

La fibrilación auricular es un tipo de arritmia relativamente frecuente que se caracteriza por latidos descoordinados y desorganizados lo que produce un ritmo cardíaco rápido e irregular. Su prevalencia es del 1 por ciento en personas menores de 60 años y de hasta el 8 por ciento en mayores de 80 años. En la Argentina, se cree que alrededor de 400 mil personas pueden padecerla. Si bien tiene un alto índice de curación, si no es tratada a tiempo puede causar insuficiencia cardiaca y accidente cerebro vascular. “Se la considera la epidemia del siglo XXI. Se está viendo en los últimos años que hay más casos de fibrilación auricular que los que había hace 10 años atrás, esto se debe a varias razones; una es que la longevidad de la población aumentó, por otro lado los tratamientos han mejorado: los pacientes ya no mueren de un infarto, pueden tratarse y viven hasta los 75-80 años sin problemas, por esto el crecimiento en la incidencia de la arritmia es geométrico, y no aritmético, y los casos son cada vez más”, sostiene Fernando Scazzuso, jefe del Servicio de Arritmias y Electrofisiología del ICBA.

Este tipo de trastorno, que afecta tanto a jóvenes como a mayores de 40 años, puede presentarse en personas con cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, enfermedad reumática, obesidad, hipertensión, entre los más frecuentes. También, la fibrilación auricular puede presentarse en corazones aparentemente sanos, como ocurre en un tercio de los casos en la población general. “Existe una porción de pacientes con fibrilación auricular que no presentan síntomas, personas que tienen sus corazones aparentemente sanos, que no han sentido nunca un malestar, ni palpitaciones extrañas. Esto, junto a otros factores, promueve la consulta médica tardía. En nuestro país en promedio un paciente puede demorar alrededor de 6 años en ir al médico para su tratamiento definitivo”, agrega Scazzuso.

Si bien algunos pacientes no presentan síntomas, en la mayoría de los casos el síntoma más común es la palpitación. Además, puede haber otros síntomas como la falta de aire, el malestar en el pecho, los mareos e incluso desmayos. “Es fundamental la consulta con el médico. En el caso de las arritmias, la primera señal es “sentir” el latido, darnos cuenta que estamos teniendo palpitaciones. Si la arritmia además se acompaña de otros síntomas como palpitaciones, falta de aire y mareos, definitivamente es una alarma que no podemos dejar de atender. Esto significa que algo no está bien” comenta el especialista del ICBA.

Así, la consulta con el profesional de salud es fundamental para diagnosticar tempranamente cualquier anomalía a través de los estudios de control. “La consulta debemos realizarla con un cardiólogo clínico, quien realizará al paciente un cuestionario para determinar el entorno del paciente, y conocer cuándo sucede la arritmia y bajo qué situaciones. Además del cuestionario, el médico le realizará al paciente un estudio físico, un electrocardiograma y una placa de torax. Por último el especialista realizará una ecografía y una argometría para medir el corazón en situaciones de esfuerzo físico” comenta Scazzuso.

Afortunadamente, la fibrilación auricular puede tratarse, y el índice de curación es alto. Las opciones terapéuticas varían según las características de cada paciente. “Para pacientes con fibrilación auricular de reciente comienzo que no presentan mayores patologías cardiovasculares el tratamiento ambulatorio a base de comprimidos de ingesta oral puede ser una alternativa, aunque puede presentar riesgos vinculados con el olvido de la toma de los comprimidos y la baja eficacia en prevenir la recurrencia de la arritmia” destaca Scazzuso, quien además señala: “En el caso de los pacientes con fibrilación auricular recurrente, la mejor opción es la ablación por radiofrecuencia transcatéter, un tratamiento muy específico sencillo que permite, mantener una vida normal con frecuencia cardiaca aceptable sin necesidad de administrar fármacos diariamente. La ablación, además de ser mínimamente invasiva para el paciente permite la cura de la enfermedad en el 80 por ciento de los casos”, destaca Scazzuso.

La ablación por radiofrecuencia transcatéter es un procedimiento por el cual se cauteriza la zona que provoca la arritmia. Surge en argentina en el año 1992, dando comienzo a la etapa de curación de las arritmias a través de catéteres. “Sólo en el ICBA realizamos más de 1.500 procedimientos en los últimos años. Desde el año 2009 que creamos el Programa de tratamiento de la fibrilación auricular pasamos de 153 ablaciones a más de 258 en el 2016” comenta el especialista.

El tratamiento, que consiste en realizar el mapeo del circuito eléctrico que origina la arritmia del corazón y en eliminarla y se hace en dos pasos. Primero, se lleva a cabo un estudio electrofisiológico que permite conocer con precisión dónde se ubica la causa de la arritmia. Ese estudio consiste específicamente en un mapeo electroanatómico tridimensional, que reconstruye, a través de catéteres, las cavidades cardíacas en tres dimensiones. Los catéteres son guiados por fluoroscopia (Rayos X) y ecografía intracardíaca (EIC) facilitando la localización de puntos específicos dentro del corazón. En el segundo paso se ubica el catéter (que es un cable eléctrico delgado) en el lugar donde se origina la arritmia. Allí, desde el catéter se emite la radiofrecuencia por la cual se cauteriza el tejido alterado que causaba la arritmia. A través de ese procedimiento se aíslan eléctricamente las venas pulmonares desde donde provienen los estímulos y que ingresan a la aurícula izquierda y desencadenan la fibrilación auricular. Al hacer la intervención, se interrumpe físicamente la conducción entre las venas pulmonares y la aurícula izquierda y así se previene la recurrencia del trastorno.

Además de la ablación por radiofrecuencia transcatéter existe una nueva técnica denominada “crioablación”. La crioablación consiste en ubicar un balón en la desembocadura de cada vena pulmonar (4 en general) y aplicar una temperatura bajo cero (de allí la denominación de crio = frío) alcanzando temperaturas de hasta -55ºC. “Desde el 2013 incorporamos esta nueva técnica de crioablación por balón que aporta más beneficios al paciente gracias a la reducción del tiempo que implica el procedimiento lo que aporta mayor confort y seguridad al paciente, durante 2016 realizamos en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires 126 procedimientos con esta técnica”, finaliza el especialista.

Si bien la fibrilación auricular no puede prevenirse, ciertos hábitos de vida pueden ayudar a demorar su aparición. En tal sentido, la alimentación saludable junto con el ejercicio es recomendable para cuidar la salud del corazón. Asimismo, la consulta periódica con el médico especialista puede ayudar a detectar tempranamente cualquier tipo de anomalía y proporcionan al paciente la oportunidad de evitar complicaciones.