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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
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Del MEDICAMENTOS PARA TODOS a la EXPULSIÓN DE LAS FARMACIAS. Al modelo oficial le sobran farmacias

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La política de precios y la deuda del PAMI están haciendo estragos en el sector independiente de la farmacia. Este paradigma, al parecer fomentado por quienes detentan el poder, consolida y fomenta más concentración de la oferta de medicamentos, y puede terminar con los mostradores pymes del sector. Ante esto, la dirigencia farmacéutica no tiene plan de acción, y sólo promueve diagnósticos y fórmulas para contar miserias.

#Opinión
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#FarmaciaenCrisis
Farmacias y entidades del sector salud afirman que no pueden pagar el bono extraordinario
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BUENOS AIRES, septiembre 13: Es de 5 mil pesos, y lo negocian el gobierno y la CGT. El sector dice que no puede pagarlo, ya que el desplome de la dispensa puso en crisis a los mostradores. “La caída es peor que en 2001”, sostienen.

Pese a lo perjudicial que fue para el sector, todo parece indicar que en 2015 la política oficial en materia de medicamentos seguirá igual. La idea de replicar las principales directrices económicas en el mercado farmacéutico (una especie de “medicamentos para todos” o de “precios cuidados de los medicamentos”) no hace más que potenciar las deficiencias de un sector especialmente castigado por los vaivenes de la economía, sobre todo en los sectores más débiles de la cadena de comercialización. Las quejas de las farmacias por la política de precios, que dejó la rentabilidad de los mostradores tres veces por debajo de la inflación real en 2014, no lograron cambiar el rumbo y este 2015 aparece en el horizonte como muy complicado. Las consecuencias de esta política están cada vez más a la vista, y marcan un quiebre en el modelo de prestaciones. La deuda de la seguridad social completa un combo explosivo, que fomenta la concentración. Si este rumbo fue tomado de manera consciente, vale preguntarse si alguien en la mesa de decisiones piensa que sobran farmacias, y potencian medidas que no hacen más que poner en juego la existencia de la farmacia independiente. Todo esto, ante la atenta mirada de la dirigencia farmacéutica profesional como no profesional, especialistas en diagnósticos pero totalmente carente de un plan urgente de acción.

Si alguien mantenía esperanzas de un cambio en la política de medicamentos para este año, las recientes declaraciones del secretario de Comercio Interior Augusto Costa dejan en claro que el rumbo está trazado. Costa confirmó que junto a los laboratorios están trabajando “en un fórmula que permita actualizar los precios de forma trimestral, que sea razonable en términos de costos y rentabilidad”. “Hubo un aumento en febrero y seguro que hasta abril no va a haber ningún tipo de suba”, precisó (Fortuna Web, 23 de febrero de 2015). Esto se completa con otro mal que preocupa a las farmacias: la deuda del PAMI. Según MIRADA PROFESIONAL, el monto que la obra social le debe al sector “estaría por encima de los 1000 millones de pesos”.

Estos dos graves problemas está transformando definitivamente el modelo de la seguridad social, al punto que tal vez ya sea demasiado tarde para dar marcha atrás. La deuda y la pauperización de la cadena de valor de los medicamentos hacen que sólo las farmacias “con espalda” financiera (cada vez menos) puedan sostener la atención. Las pequeñas y medianas deben cortar o restringir la atención de PAMI y otras obras sociales porque no puede esperar 90 o 120 días para cobrar prestaciones que ya realizaron. Con estos dos fenómenos, la bienintencionada resolución 337 ( PAMI al 100%), que entrega medicamentos gratuitos a los jubilados y que se suponía iba a horizontalizar el modelo (todas las farmacias pueden dispensar, no importa su tamaño), esta distorsionada, y hoy hace “progresivamente” lo contrario.

Algunos datos duros sostienen nuestra hipótesis. En la provincia de Buenos Aires, uno de los mercados más grandes de medicamentos de La Argentina, existen unas 3680 farmacias, aproximadamente. De este universo, se calcula que el 80 por ciento de las prestaciones del PAMI las realizan unos 500 mostradores. Esto marca que ya en la actualidad el mercado está hiperconcentrado en pocas manos, que el mito de la 337 no es tal, y que el mecanismo para cambiar de raíz el modelo de la seguridad social está en marcha y jamás retrocedió.

La hiperconcentración del sistema de medicamentos en la seguridad social es un contrasentido en un gobierno popular del “medicamentos para todos”. La oferta en pocas manos por la deuda que se mantiene con las farmacias se completa con el “pié” que le puso la política oficial a los precios de los fármacos. Destruyendo la cadena de valor, hoy la pregunta es si alguien conscientemente decidió que al país le sobran farmacias pymes o independientes.

La concentración y el abandono en los pagos de la principal obra social del país, hacen que el camino alguna vez iniciado por el neoliberalismo, que a través de la desregulación buscó pulverizar el mercado nacional a fuerza de importaciones, hoy tenga el mismo destino, paradójicamente en un gobierno “nacional y popular”. Porque los resultados de la política actual en materia de medicamentos será la misma que la pensada en los 90: un 90 por ciento del mercado en manos de un 10 por ciento de las farmacias. Una copia de Chile que llegó de la manera menos pensada: a través del otro extremo ideológico.

LA DIRIGENCIA, SIN PLAN DE ACCIÓN.

Con los datos sobre la mesa, es necesario un plan de acción inmediato para el sector. Desde hace un tiempo existe un paper circulando, que lleva una firma importantísima de un funcionario de Salud, donde se exponen algunos puntos de un posible nuevo modelo sanitario, que incluye la importación de genéricos de India, y la creación de una red de farmacias estatales, al estilo de “Farmapatria” en Venezuela, o como quiere implementar el gobierno ruso de Vladimir Putin. Este sería el punto final de un viraje que nos dejaría a las farmacias independientes fuera del futuro sistema de prestaciones. Por lo menos a las chicas y medianas pymes farmacéuticas.

Para frenar esto se necesita un plan de acción, más que un diagnóstico, que ya está, a la vista de todos. Pero la dirigencia parece empecinada en hablar del qué más que del cómo. Ejemplo de esto es la nota publicada en la edición de septiembre de 2014 de Correo Farmacéutico, publicación oficial de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Allí, su tesorero Ricardo Pesenti hace un muy educativo cálculo de la composición del paro de PAMI a nivel nacional, señalando –con otras palabras, con más números –gran parte de lo que se dice en la primera parte de esta editorial. Esta “fórmula para contar miseria” permite a las farmacias según palabras del propio autor “realizar sus propios cálculos y ver su porcentaje, para poder compararlos con el promedio del país”. En otra nota similar, determina mediante imponentes fórmulas “cuántos días se financia el PAMI” desde las farmacias. “Con este cálculo la farmacia podrá con certeza saber si los días de compra que tiene con su droguería le alcanzan para financiar la prestación”, remata el nuevo artículo.

El caso de Pesenti es la viva imagen de la dirigencia farmacéutica sobreabundada en lo técnico. Muchos diagnósticos, pero sin soluciones. Saber si se está cerca del promedio nacional o si hay suficiente –o no –poder de financiar nuevos medicamentos no soluciona el problema. “Desensillar hasta que aclare”, frase política que muchos están utilizando para este 2015 electoral, no es una posibilidad para un sector como el de las farmacias, que afronta un mecanismo que puede dejar pulverizado a buena parte de sus integrantes.

Hay que entender que la dirigencia farmacéutica es ante todo una dirigencia gremial del propio sector. Y que a todo dirigente gremial lo primero que debe preocuparle son las fuentes de trabajo. Qué va a hacer la COFA o el Colegio Central de la provincia de Buenos Aires si esas 3180 farmacias que no concentran la atención del PAMI pierden el mercado de atención de la seguridad social y empiezan directamente a cerrar. Con qué instrumentos afrontará las variantes que están llevando al modelo a un quiebre irreversible. Será un año muy difícil desde lo económico, está a la vista, y hasta ahora lo que ofrece la dirigencia son fórmulas para medir la crisis. ¿Y las respuestas? ¿Y las propuestas?

Ante esta realidad, hay dos actitudes que se pueden tomar. O se permite que el statu quo nos lleve a las puertas del abismo, o se puede actuar en consecuencia. Se terminó el tiempo para los diagnósticos, las fórmulas y los cálculos. Es hora de actuar ante la realidad. De señalar realmente cómo queremos salir de esta crisis, si con firmeza y dignidad o desde un costado marginal, esperando que el Estado o la Industria Farmacéutica nos traigan una solución que jamás llegará. Hay que comenzar este año clave el camino de la recuperación, de tomar nuestro destino en nuestras manos. De dejar la comodidad de los despachos y caminar la dura realidad diaria de los colegas. Para entender que un plan de acción conjunto, donde los principios del sanitarismo y la dignidad de la profesión, sean las banderas y los ejes, como lo haría cualquier Dirigente Gremial. Si no, será sólo cuestión de tiempo, para que las consecuencias de la inacción golpeen las persianas de la mayoría de las farmacias. Que, claro estarán cada día, cada hora, marchando “sin remedio” a su propio funeral.