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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
MiradaProfesional

#MiradaProfesional

Las bases farmacéuticas le marcaron la cancha a la COFA y le pidieron un plan de acción conjunto

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MiradaProfesional

En un hecho inédito en la profesión, unos casi 300 profesionales fueron a la sede de la Confederación Farmacéutica Argentina a reclamar por los problemas diarios. Pidieron por la deuda del PAMI, las bonificaciones y los precios de los medicamentos. Obligaron a la dirigencia nacional a atender sus problemas. “Esto es un barco sin timón”, se quejaron, y pidieron un plan de lucha para superar la crisis.

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“Ni tanta agua pudo apagar tanto fuego”. La idea se escuchó cerca del mediodía, en las inmediaciones de Julio Roca al 700, en la sede de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA). Desde muy temprano, las prometidas lluvias llegaron en la zona metropolitana, intensos chaparrones que se extendieron toda la mañana Pero eso no detuvo a los muchos farmacéuticos que desde distintos puntos de la Provincia desafiaron el clima. La calle Roca se vio inundada, ya no de agua, sino de guardapolvos blancos. Con pancartas y banderas. Se fueron reuniendo hasta que se hizo imposible transitar. Se reclamaba por Un plan. Una estrategia concreta para cobrar la deuda que PAMI les debe a las farmacias y por la eliminación de las Bonificaciones al momentos de cobrar. Puertas adentro, la dirigencia nacional atendía su propia agenda. Ni las amenazas ni el clima pudieron evitar que el miércoles se convirtiera en un día bisagra.

Las columnas blancas no tardaron en ocupar todo el ancho de la avenida Roca. Las principales llegaron desde Lanús, Lomas de Zamora y Morón, pero hubo representación de casi todo el conurbano: Pilar, La Matanza, La Plata, Merlo, Moreno, San Martín, etc. Con el tránsito cortado, el ruido de los bombos comenzó a darle color a una manifestación realizada desde la necesidad, pero también desde la voluntad de cambio. Pese a las contrariedades, los farmacéuticos estaban allí para expresarse, para decir basta, para denunciar un modelo de atención que se agota y que puede dejar un tendal de puestos de trabajo a sus espaldas.

Ya en suelo porteño, los manifestantes se encontraron con una sorpresa: las puertas de la COFA estaba cerradas. La conducción de la COFA las había mandado a cerrar. La institución “madre” de los farmacéuticos, que sostenemos todos, había decidido que estos 300 farmacéuticos no eran parte de la realidad. Y los quisieron dejar afuera. Tal fue el destrato que el secretario privado del presidente de la entidad, un trabajador administrativo, se ofreció a “concertar una entrevista” con la dirigencia luego que terminara el confederal. “Qué están tratando adentro, qué cosa es más importante que la supervivencia de la farmacia independiente”, se indignaron varios manifestante.

Incluso la policía se acercó al lugar para tratar de negociar, que se abran las puertas y se despeje la calle. Es que pese a las charlas los farmacéuticos seguían reclamando, haciendo visible una realidad que muchos desconocen. La presión, los cantos, los reclamos, pudieron más, y la puerta cedió. Era hora que la dirigencia escuchara a las bases.

Puertas adentro

Una delegación de 20 farmacéuticos finalmente ingresamos al salón principal de la COFA, donde la dirigencia farmacéutica discutía. Al ingresar, dos abogados respondían preguntas a representantes de todo el país, sobre cuestiones legales. Alguien sugirió que al finalizar esta charla se podría atender a los manifestantes, que fueron ganando en impaciencia. Es que muchos debían volver a ese conurbano anegado para abrir sus farmacias, para sostener con su esfuerzo un negocio cada vez menos rentable.

Las ansias de manifestarse pudieron más, y los farmacéuticos hablaron. Contaron a una dirigencia que miraba perpleja los problemas que ellos afrontan a diario. Que la deuda del PAMI los ahoga, que además deben pagar bonificaciones de hasta el 17 por ciento, lo que achica sus ganancias a la mitad. Que el sistema de seguridad social se sostiene con su esfuerzo, que las droguerías suelen cortar el crédito cuando la obra social no paga. Además, dejaron en claro algo que la COFA no dice puertas afuera: que la política de precios de los medicamentos está haciendo inviable al sector. La falta de actualización (sólo en 2014 cerrará con brecha de tres veces) no se denuncia, por miedo a que la población se vuelva en contra del sector, o el gobierno nacional y la industria farmacéutica, socios en todas las mesas de negociación de la salud, puedan tomar represarías.

En ese momento, de la sorpresa inicial de la dirigencia se pasó a una incredulidad pasmosa. No podían creer que un grupo de “farmacéuticos de a pié” haya llegado hasta el lugar, planteando su agenda de urgencias, y estuvieran dispuestos a interpelarlos de frente. Los manifestantes pidieron una urgente estrategia gremial para superar estos puntos –deuda del PAMI, bonificaciones y precios atrasados –que hasta el momento no se ve en ninguna acción. Ninguna gestión de éxito. No hay una sola medida de la COFA para defender a los farmacéuticos de esta realidad. Apenas la apuesta a una tibia esperanza de que el gobierno y los laboratorios cumplan sus promesas. Los primeros, girando fondos para la seguridad social, los segundos entregando algún punto de baja en las retenciones. Nada más. Ninguna creatividad para imaginar una estrategia. Solo una apuesta a la esperanza. Ninguna sumatoria de crecimiento en las medidas gremiales concretas.

En este punto, la discusión subió de tono, y se centró en el tema del calce financiero que la industria entrega a las farmacias por los atrasos en el pago de PAMI. Desde la COFA anuncian que la mayoría de las farmacias que están dentro de este sistema. La mesa de conducción de la COFA se adjudica este Gran Logro. Por lo menos cobran al día - agenda establecida- “cobran el costo de los tratamientos de PAMI”, y que eso es un beneficio concreto. Sacrificando por cierto y reconociendo que las farmacias fueras del calce están abandonadas a su suerte. Solo "la posibilidad" del goteo de que la Industria permita que algunas, y sólo algunas pasen dentro del calce, pasen a cobrar solo el costo. En ese momento, hubo un silencio, y algunas caras de desconcierto. La comitiva de farmacéuticos autoconvocados se tomó unos segundos, pensado que era una ironía mal entendida. Pero no. Para la COFA, trabajar al costo es un beneficio. Si las farmacias dentro del calce se deben conformar con eso, con qué pagarán sus cuentas, el colegio de los chicos o la comida en el supermercado. cómo vivirán, con rentabilidad cero en más del 65% de la atención de la farmacia que es el convenio de PAMI. La sorpresa dio lugar a la indignación, como una gota que rebalsa un vaso que hace mucho se viene llenado.

Ricardo Pesenti

La estrategia del representante de la provincia de Buenos Aires en la mesa de conducción de COFA y tesorero de la entidad Ricardo Pesenti se basó en provocar cínicamente a los presentes, profesionales bonaerenses que el debe representar. La discusión subió de tono, por algunos dichos realmente insólitos. Nada quedó concreto de esas reuniones sin precedentes e inéditas con la Industria.

A esta altura, la discusión subía de tono, de la misma forma que bajaban los argumentos dirigenciales. Los farmacéuticos fuimos a pedir una estrategia concreta. Un plan. Un pedido para que la dirigencia de COFA se hiciera cargo de los reclamos y marchar todos juntos hacia donde se tuviera que marchar. Con los dirigentes a la cabeza. Orgánicamente. Pero nada. Solo silencio y el anuncio de conversaciones con la Industria como vienen haciendo hace más de un año. Esperar. Quietos. En silencio masivo. Tal vez por eso Pesenti decidió sacar de la galera su “teoría conspirativa”. Según sus dichos, algunos medios alientan “el desánimo de la atención de PAMI”, y le apuntó directo a MIRADA PROFESIONAL. “Los medios fomentan la mala onda, desestimulan la atención de PAMI y por eso convencen a las farmacias y le ceden recetas a las cadeneras”, acusó. A esta altura, lo que comenzó como una manifestación histórica terminaba con una discusión llena de chicanas, que buscaron desviar el foco de atención. Solo para que quede claro, desde este espacio no creemos tener el poder que nos da Pesenti, ni mucho menos. Ni el mayor monopolio mediático del mundo puede convencer a nadie de que un buen negocio es malo, y por ende que lo deje de lado. Si cada vez más farmacias dejan de atender PAMI responde a las cuestiones de fondo, a los problemas reales, que la dirigencia no quiere escuchar.

La farmacia independiente agoniza por la parálisis de los precios, los medicamentos que se fugan de los mostradores, las bonificaciones y la intolerable deuda del PAMI, entre otras cuestiones. Está claro que si pudiéramos organizar con éxito una medida de fuerza concreta, masiva; no tendríamos Bonificaciones ni dilaciones en los pagos. El horizonte por lo menos sería mucho más claro. Pero la COFA hace gala de la falta una estrategia gremial que unifique los reclamos. Que sume fuerzas y genere acuerdos dentro y fuera de la Institución. Rechaza las medidas gremiales por inviables. Medidas que jamás cualquier dirigente puede renunciar a organizar. Pero no. La espera y la paciencia de que la Industria sólo conceda más farmacias dentro del calce parece ser la única alternativa. Aunque repitan que no paran de pedir menores bonificaciones y reclamen por las deudas. Trabajo con las bases no hay. Ni estrategia mediática tampoco.

Había cansancio, pero satisfacción. Ni las amenazas, ni las chicanas, ni los insultos pudieron frenar este impulso de cambio. “Este barco está sin timón”, se resignaron algunos. Cansados de la prepotencia de cierta dirigencia. Ir a la COFA fue un claro mensaje: la pelea se dará. Se podría haber marchado al ministerio de Salud, de Economía, a la sede del PAMI. Pero todos entienden que hay que poner la estructura gremial en movimiento, hacerla abierta, ponerla al servicio del bienestar de todas las farmacias. Es hora de asumir que este presente de la farmacia no le sirve a nadie, y que hay que cambiar la historia de una vez. Con esa idea se fue cerrando un miércoles histórico, del que muchos estamos orgullosos de haber participado. Con la idea que lo que viene está por escribirse, cada uno emprendió la vuelta. Lo esperan farmacias golpeadas, pero de pié. Dignas. Que no dejarán que le arrebaten el futuro por complicidad u omisión.