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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
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La conducción farmacéutica provincial quiere inaugurar la DOCTRINA DE LA SEGURIDAD PROFESIONAL

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Un intento de reformar la ley provincial de organización del Colegio de farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires n* 6682 deja al descubierto la nueva maniobra de la conducción de Isabel Reinoso. Quiere formar un cuerpo de inspectores del colegio central que controle a los farmacéuticos y a sus farmacias, una formalización de las rechazadas e inútiles inspecciones educativas. La idea se contrapone al proyecto de la oposición: un ombudsman farmacéutico, que no persiga sino que apoye y asista a los colegas. Se pone en juego el perfil de la principal herramienta gremial de las farmacias bonaerenses en un contexto de impagos de las Obras Sociales y proliferación de medicamentos fuera de la farmacia.

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En plena guerra Fría, Estados Unidos puso en marcha junto a sus aliados militares de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) la denominada Doctrina de Seguridad Nacional. La misma utilizaba a los gobiernos de los países bajo el dominio político (y económico) para mantener el control y el orden interno, combatiendo el mayor de sus fantasmas: el comunismo. Esta doctrina fue el fundamento para las cruentas dictaduras militares que soportó durante décadas Latinoamérica, y tenía como requisito fundamental evitar cualquier disidencia, para lo que se usó la fuerza como principal herramienta. En desuso desde que terminó la bipolaridad, la doctrina requiere un alineamiento casi ciego, sin posibilidad de cualquier oposición.

Para la conducción del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, esta idea de “oposición cero” es una tentación que no puede sacarse de encima. Para esto, se comienza a desandar un camino peligroso. Alegando contar con la anuencia de un "amigo" senador provincial, busca reformar la ley que regula la actividad colegiada farmacéutica provincial, con un cambio perturbador: formalizar dentro de la norma las inspecciones, no ya educativas sino abiertamente represivas. "Controlar a los matriculados desde el colegio" .Rechazadas por la mayoría de los farmacéuticos, la conducción bonaerense busca legalizarlas, y además profundizarlas, a través de una reforma que inaugura una versión vernácula del viejo mandato: la “doctrina de seguridad profesional”.

Según pudo saber MIRADA PROFESIONAL, la idea es crear un cuerpo formal de inspectores que respondan al “ Colegio Central”, que denuncie a los presuntos infractores y prestar “colaboración” a las autoridades sanitarias denunciando a los farmacéuticos que, según ellos, no cumplan con la legislación en materia de comercialización de medicamentos. ¿Y los kioscos? ¡y el medicamento fuera de la farmacia? A no, de eso nada.

Detrás de esto, la ley quiere formalizar las inspecciones educativas, ese instrumento persecutorio que desde hace un tiempo usa el oficialismo de Reinoso para frenar cualquier tipo de disidencia. Para tener un cuerpo inspectores propios que respondan a su poder político.

Para que esta reforma tenga lugar, la conducción de la colega Reinoso dice contar con un aliado en la Cámara de Senadores provincial. De aprobarse, se crea una ley Interna de organización del propio colegio de farmacéuticos con fuerte perfil gendarme, pero que trae todo el paso de la sospecha en el farmacéutico, y abre la puerta para potenciales sanciones en base a arbitrariedades del poder de turno de la entidad colegiada. No por nada, según pudo saber este medio, no hubo acuerdo en el seno de la actual Consejo Directivo de Colegio Central respecto a esta “nueva doctrina”. Ni siquiera para poder discutir el proyecto de ley, más democráticamente, sacarlo puertas afuera del Consejo Directivo que controla Reinoso a todos los colegios filiales de la provincia, convocando al mayor número de colegas farmacéuticos de base para que opinen sobre él.

Desde la oposición, que ganó las elecciones de medio tiempo criticando estas inspecciones y rechazando esta metodología, se confirmó que tienen otra idea para reformar la ley. Se trata de un concepto superador a la idea de “vigilancia interna” del oficialismo, que busca ayudar a los colegas para estar dentro de la normativa sin necesidad de castigarlos. Se trata de un “ombudsman farmacéutico”, una figura nueva que asista a los colegas en la defensa profesional, gremial en todos los aspectos de su práctica como profesional de la farmacia. Incluso intermediando, conciliando en conflictos que tienen los farmacéuticos, con otros farmacéuticos o con terceros a la profesión.

Esta “doctrina de seguridad profesional” que se quiere imponer, sin debate en la base de los farmacéuticos es una confirmación ( ya nada nos sorprende de esta gestión) en la provincia de Buenos Aires, una visión sesgada y caprichosa de la realidad que constituye de concretarse, una ratificación del rumbo que será difícil de hacer retroceder porque estará implicado un cambio de ley 6682 con ese "regalito" adentro.

Cómo se combatirá la venta ilegal de medicamentos fuera de la farmacia, por ejemplo, si nos preocupamos más en lo que pasa en los detalles de dentro de la farmacia que lo que pasa en nuestras veredas es todo un interrogante. Si existe una reforma urgente es aquella que nos de más capacidad de ayudar al ministerio de Salud provincial para combatir el mercado negro no para crear un Ministerio Paralelo manejado por el gobierno de turno del Colegio Profesional. Salir a buscar los propios enemigos de la profesión "dentro de casa", y no dejar de inventar fantasmas entre nosotros es un síntoma sesgado de la visión que nos gobierna profesionalmente a los farmacéuticos bonaerenses.

Lo que impulsa Reinoso y compañía será un grave error, que costará mucho más que tiempo a esta profesión. Nos dividirá aún más, nos volverá un sector represivo que no acepta las disidencias y que persigue, como ya lo demostró con las Inspecciones Educativas, al que no comulga con sus disparatadas ideas ni se encolumna dentro del corset ideológico del presidente de turno.

Se confrontan dos filosofías: Colegio Gendarme o Colegio Gremial. Todos los farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires queremos opinar, pero parece que para la actual conducción solo los miembros del Consejo del Central (donde el oficialismo tiene mayoría) integran el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires. "Una vanguardia esclarecida" que dispone un cambio de ley que nos acompañará durante décadas. Las bases deben estar informadas de este nuevo proyecto inspeccionador y tienen que ser escuchadas. ¿Cuál es el miedo a abrir el debate?