Edición y Dirección General
Farm. Néstor Caprov

VER STAFF
VIENDO 15/6/15
MiradaProfesional

#MiradaProfesional

La casa no está en orden

ADJUNTO
MiradaProfesional

Se puso en marcha la rebaja de los precios, y el impacto en los mostradores es notable aunque "algunos dirigentes" se empecinan en negar esta realidad. Es que algunos sectores quieren convencernos de que las pérdidas serán mínimas. Mientras tanto otros farmacéuticos decidimos dar pelea, y ponemos las cosas en su lugar. MIRADA PROFESIONAL estimó lo que perdimos en el stock del primer bimestre de 2014 y lo que podemos perder a futuro

#SindromeUrémicoHemolitico
Se inicia la fase de prueba del primer medicamento contra el síndrome urémico hemolítico
ADJUNTO
LA PLATA, septiembre 13: La semana que viene investigadores del CONICET presentarán la fase II del ensayo que busca dar con el primer tratamiento específico contra el mal, que tiene una alta incidencia en nuestro país.
#Cannabis
Hurlingham quiere ser pionero en la producción municipal de cannabis medicinal
ADJUNTO
LA PLATA, septiembre 16: El Concejo Deliberante local aprobó un proyecto para que la comuna plante marihuana para luego producir medicamentos en base a la droga. Para eso, se creará el denominado Laboratorio Municipal de Especialidades Medicinales. La iniciativa cuenta con el respaldo de una ONG local que reúne a familias que usan el cannabis para tratar distintas patologías.

Una frase del saber popular suele decir que para la mentira se necesitan dos personas: una que mienta y otra que crea. Cuando en estas horas muchos intentan convencer al sector farmacéutico de que el impacto en la rentabilidad de la farmacia por la baja de los precios de los medicamentos será mínima o nula, en ese momento, empezaron a construir la mentira. Por ahora falta la segunda persona, la que crea. Farmacéuticos ilusos que le creamos esa farza. Porque nadie en su sano juicio puede pensar que este “mazazo” a la rentabilidad de los mostradores pasará desapercibido. La dificultad de saber cuánto perdimos no impide hacer un cálculo general, que ponga en cifras esta sensación de despojo. Pero la dirigencia farmacéutica y los que les gustan "las fotos con los funcionarios de turno" insisten con minimizar la situación. Presa de sus propias promesas incumplidas, se sostienen con cifras ridículas. Ante esta actitud de negación, otro sector de farmacéuticos que pelean diariamente en el mostrador de cada farmacia empezaron a mostrar otra cara.

Cuando el acuerdo se cristalizaba, sin la opinión de las farmacias, la dirigencia nacional de farmacéuticos buscó tranquilizar a los colegas. En este sentido, la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) prometió que el gobierno nacional iba a tener en cuenta las necesidades del sector, antes de aplicar cualquier rebaja. Incluso, habló de una “nota de crédito inmediata compensadora y otra de pago del costo de los medicamentos”, que calzaría financieramente el sistema. Ninguna de las dos cuestiones se cumplieron por ahora, dejando en claro que en la mesa donde se definen los partidos, no tenemos una silla asignada. Más bien somos unos "mirones" por vocación. (ver editorial “Un mazazo a la fuente de trabajo farmacéutica”, en MIRADA PROFESIONAL).

Mensurar cuánto perdimos las farmacias con este convenio es muy complejo, casi imposible. Nadie puede decir a ciencia cierta cómo afectará la baja, ya que para eso hay que saber con precisión el stock de cada uno al momento de quedarse con los medicamentos no vendidos a precios de antes de la deflación: el inventario justo de todo ese vademécum de cada botica de todos los mostradores del país. Un imposible. ni para las droguerías, ni para la Industria ni para el risueño Tesorero de la COFA. Un cálculo más que difícil. Lo que si podemos hacer es aproximarnos con cuentas reales en casos concretos. En este sentido, MIRADA PROFESIONAL calculó algunos ejemplos para entender lo lejos que estamos de los valores que cierta dirigencia nacional quiere imponer como el impacto de la deflación.

Lo primero que debemos decir es que resulta sospechoso que algunos email anónimos que nos mandan, o mejor, animados por intereses que "desconocemos", quieran desacreditarnos con mentiras o "corrernos con una ojota" y ayudar a situar en el 3 por ciento la pérdida por el acuerdo. Estas estimaciones, malintencionadas y nacidas en una irrealidad, buscan tranquilizar a los farmacéuticos, pero no hacen más que faltarle el respeto a su inteligencia.

En concreto, los cálculos propios desmienten a las usinas oficialistas. A sus emails anónimos que agreden (a la vista). Primero, hay que hacer una diferenciación. No todo el vademécum es lo mismo. Los 50 medicamentos más vendidos serán los que más afecten la salud financiera de la farmacia. Un ejemplo claro: si tomamos los precios del 14 de febrero, y los comparamos con los del 5 de marzo, notaremos una diferencia promedio del 8,52 por ciento en eso 50 top. Esta diferencia es un duro golpe en el segmento de medicamentos populares, es decir, de alta rotación

Ahí está el nudo de la "pérdida". Si compramos medicamentos con los precios de enero y los vendemos con la rebaja, perdemos capital. Hablamos de una “paritaria a la baja” que nos quita casi el 10 por ciento de la rentabilidad. Por cada caja que no vendimos antes del 1º de marzo, estamos perdiendo recursos. Si compramos con precios altos, y reponemos con valores rebajados ese stock, no estamos ganando. ESTAMOS PERDIENDO en cada caja, en cada unidad que nos quedo en "off side". Esa es la trampa.. En definitiva, la pérdida real, lejos de ese 3 por ciento que nos hacen creer, son esos 8,52 puntos en el top 50 de medicamentos más vendidos a PAMI y a la seguridad social, en una cantidad de productos que nadie puede ponderar de forma definitiva.

No todo es lo mismo.

Ante esta deflación, al farmacéutico de base le llega un discurso irritante. Sabe que ese 3 por ciento que la COFA alegremente hace circular de manera subterránea no es real, lo sufre en su caja diaria, y siente que todo es lo mismo. Se desanima. Más cuando lee algunas cosas. “Germán Paggi, del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, ex vice presidente de la actual Isabel Reinoso y su mano derecha en política de Obras Sociales; también mostró su apoyo a la determinación del Gobierno a bajar los precios, a la que calificó como ‘saludable’.

Incluso, resaltó que cuando Guillermo Moreno era quien estaba al frente de la Secretaría de Comercio Interior, ‘el control del precio de los medicamentos tuvo un resultado excelente porque nunca hubo aumentos superiores al 12 por ciento anual’” ( con inflaciones del doble de ese número). Así, la dirigencia bonaerense oficialista fijó postura del tema, en una nota publicada por el diario porteño Cronista Comercial. Ojo, respetamos a Germán Paggi del Colegio Farmacéutico Central y de la ciudad de La Plata dirigente del Oficialismo de Reinoso. Si algo debo admirar de él es su coherencia. Más allá de que me encuentro en las antípodas de su diagnóstico y más, de sus acciones gremiales. La coherencia es un valor a resaltar.

Las palabras de Paggi, insisto, mano derecha de Isabel Reinoso –maneja el tema obras sociales, nada menos –es coherente con su historia. No podemos decir que no sabemos cómo piensa este dirigente, por años lo hemos escuchado y discutido. Su opinión favorable a esta deflación es irritante por lo menos para quien escribe estas líneas, y se completa con una idea ficcionada: que las farmacias sean parte de los controles de precios. Algo tan conocido por los colegas bonaerense, recordamos las Inspecciones Educativas de Reinoso a las farmacias, esta vez controlarán los precios ( la secretaría de Comercio, claro). Estas nuevas inspecciones ya comenzaron, ya que la secretaria de Comercio Interior anunció que recorrerá los mostradores. Esa dependencia “comenzó una serie de relevamientos en farmacias del área metropolitana de Buenos Aires para detectar si se está cumpliendo el acuerdo de precios que comenzó a regir el 1º de marzo” (Página/12, 7/3/2014). De la mano de la sugerencia de los Reinoso boys, otra vez las farmacias deberán sufrir un régimen casi persecutorio.

Pero no todo es lo mismo. La bronca del farmacéutico no es ignorada por toda la dirigencia. No todos se suman a la ficción y la avalan. Algunos deciden levantar la voz para frenar este despropósito. Fechada el 28 de febrero de 2014, el sector opositor del Colegio de Farmacéuticos Bonaerense, presentaron una postura alternativa a la inacción y el acompañamiento acrítico que Paggi dejó en claro. Este espacio quiere unidad, como tanto se celebra, pero que esto no signifique aceptar sin más las imposiciones oficiales.

Por eso la oposición le propuso a Reinoso y al resto de la dirigencia “instalar en los medios que las farmacias no están en condiciones económicas de atender obras sociales que tengan bonificaciones, a fin de forzar la eliminación de las mismas”. “Las farmacias no pueden ceder altos porcentajes de lo que representa su honorario, mediante las altas retenciones que se ceden a la seguridad social. Esta pérdida de rentabilidad que venían sufriendo se agravó aún más ante la medida de retrotraer los precios de los medicamentos, complicado en el contexto macro económico inflacionario actual”, analizó este sector.

Además, este espacio no oficialista de los Consejeros de la oposición propuso frente a cualquier atraso en el cumplimiento de los pagos de la seguridad social “arbitrar los medios para el corte de la prestación en forma rápida y efectiva, no aceptando la presentación de la liquidación de las farmacias en caso de incumplimiento en las pautas convenidas y refrendadas sobre el cronograma de los pagos”. “Los farmacéuticos necesitamos una política de precios de medicamentos coherente al momento económico que transitamos en nuestro país. Cualquier comunicación desde nuestra institución no debiera auspiciar ninguna política que conciba precios a la baja. Es imperiosa la formulación de un nuevo convenio de PAMI, donde las instituciones que representamos a las farmacias sean firmantes protagonistas del mismo”
, concluyeron los consejeros opositores.

En medio del caos, estas líneas muestran que no todo es lo mismo. Si algo nos enseñó el “que se vayan todos” es que los lugares que no ocupamos nosotros los ocupan otros. No podemos dejan en las manos solitarias de alguna dirigencia el manejo de una crisis terminal si su actitud es tan servil. La farmacia sigue perdiendo flujo de ventas, por la recesión instalada, por los reiterados golpes a la rentabilidad. Las estimaciones oficiales dicen que en enero y febrero de 2014 la inflación real está ubicada entre el 4,8 y el 6,2 por ciento por cada mes. Ese 4 por ciento dado por el gobierno para los medicamentos por enero solamente, ya nos deja por debajo de esta carrera, con una proyección anual de 15 o 20 puntos al final del año a la baja con respecto a cualquier índice. ¿Cómo podemos pagar las cuentas, ir al supermercado y mantener nuestro trabajo en estas condiciones? El gobierno y los dirigentes deberían tomar nota de esto. Con plazos fijos que se pagan más de un 25 por ciento anual, a veces es más rentable que la simple compra y venta de un medicamento con rentabilidad sobre todo en la seguridad social alrededor de 2 puntos.

Las distintas actitudes de la dirigencia dividen aguas. Si hace unos días un importante arco de farmacéuticos pidió unidad, está claro que esto no significa “amontonarse”. Es necesario unirse entre quienes pensamos igual, entre quienes entendemos la profesión como un servicio público, con vocación de servicio; pero nunca hacer esto con pérdida de ingresos y de nuestra estabilidad económica. Juntar bajo un mismo reclamo a los que luchan y a los que piensan que las pérdidas de las farmacias son mínimas y que estamos bárbaro, digo, a veces no termina siendo muy útil. Si la dirigencia no sabe que perdió algo (como la rentabilidad), difícil que lo busque. Quienes minimizan la pérdida de las farmacias, mal pueden buscar una salida al conflicto. Están a favor de la rebaja, claro está, es lo dicen públicamente y hasta en la prensa. Si la foto que se sacan con el funcionario de turno termina, al final, por "cargarse" a las farmacias es muy difícil llegar así a buen puerto. Es hora que la unidad se construya entre quienes estamos dispuestos decir basta, y ponernos a trabajar para que la crisis no termine por bajar las persianas para siempre.