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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15

#MIRADAPROFESIONAL

Mercado negro de medicamentos: un flagelo que no se detiene por la falta de controles y la complicidad de algunos laboratorios de OTC

MIRADAPROFESIONAL

BUENOS AIRES: Un nuevo informe de la OMS advierte que en los últimos cuatro años la cantidad de fármacos adulterados que circulan en el mundo se cuadriplicó. Hablamos de un mercado ilegal de 75.000 millones de dólares. En la Argentina, este fantasma se suma a la oferta indiscriminada, en especial de los productores OTC. Medidas para identificar sitios web ilegales. Datos alarmantes que demuestran la peligrosidad de esta práctica.

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ADJUNTO
BUENOS AIRES, enero 23: En Mendoza, el 30 por ciento de los mostradores ya no recibe recetas. En Córdoba, en la capital provincial todas las farmacias dejaron de atender a los afiliados. Los farmacéuticos piden una solución inmediata, ante la imposibilidad de seguir sosteniendo el sistema.
#PresiónImpositiva
Prepararían boicot contra droguerías concentradoras por suba impositiva a cooperativas
ADJUNTO
BUENOS AIRES, enero 21: Las farmacias analizan medidas para evitar el impacto negativo de la medida. Pidieron al gobierno que revierta la decisión, que afectará a mostradores chicos y medianos.
P

ese a los anuncios que se hacen cada año, el negocio de la falsificación de medicamentos sigue creciendo. Las redes que colocan fármacos de dudosa procedencia fueron perfeccionando la forma de introducir estos productos en los países, ganando millones de pesos a costa de la salud de las personas. En un reciente informe, la ONU puso el foco en las “farmacias virtuales” que ofrecen productos por Internet sin ningún tipo de control. Los números de este flagelo alertan: un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció que en cuatro años, el volumen de falsificación aumentó un 400 por ciento. En la Argentina, el mercado negro y la oferta indiscriminada -fomentada por los laboratorios productores de OCT -forman un cóctel explosivo y alarmante.

El trabajo de la OMS destacó que “en 2010 el valor de las ventas de medicamentos falsos ascendió a 75.000 millones de dólares, un 400 por ciento más que en 2005”. el informe, al que tuvo acceso MIRADA PROFESIONAL, detectó varios casos de remedios y productos farmacéuticos de todo tipo que circulan por el mundo sin mayores controles, poniendo en riesgo la salud de miles de personas.

La alerta de la OMS contó con el aval de otras entidades dedicadas a la lucha contra la falsificación de remedios. El Pharmaceutical Security Institute (PSI), una sociedad estadounidense sin fines de lucro, coincidió con la preocupación de la entidad humanitaria, por ejemplo. La ONG advirtió que en 2010 “fueron 2054 los medicamentos falsificados o de contrabando que pudieron detectar”. “En Asia, se concentró la mayor cantidad de drogas adulteradas, al detectarse 1073 medicamentos. Sin embargo, esto no significa que Europa, América Latina y Estados Unidos se encuentren a salvo, ya que el no haberse descubierto una cantidad tan grande de falsificaciones se debe a que lograron burlar los controles aduaneros y de salud”, advirtió el PSI.

En tanto, la propia industria farmacéutica -alertada por los números cada vez más grandes del mercado negro -también salieron en el último tiempo denunciar la falsificación. Es el caso de Pfizer, el mayor productor de medicamentos del planeta, que detectó que los más de los dos mil productos falsificados pertenecen principalmente a tres grupos: antibióticos, antimaláricos y cremas para aclarar la piel. También alertó sobre las frecuentes falsificaciones en el paracetamol y el sildenafil (droga de su medicamentos estrella Viagra).

A fines de 2011, Pfizer presentó un documento en el que la adulteración de antibióticos “produjo muertes y resistencias a los tratamientos de quimioterapia”. además, se detectaron “bajas o nulas concentraciones de la droga y hasta componentes diferentes a los anunciados en la etiqueta de los medicamentos analizados. Los antibióticos falsos fueron localizados en su gran mayoría en países en vías de desarrollo”.

De acuerdo con el informe de Pfizer, el impacto del fraude de los antimaláricos se ubicó casi en su totalidad en África, que presenta la mayor presencia de este mal. “Entre 2002 y 2010 en 11 países africanos se observó la presencia de la cloroquina, que se suele utilizar en los medicamentos contra la malaria, combinada con otras drogas, que de acuerdo con el documento producen cepas más resistentes, por lo tanto se obtiene el efecto contrario a la cura”, destacaron,

La situación en Argentina

En nuestro país, casos como el Yectafer en Río Negro o la salida a la luz de la denominada “mafia de los medicamentos” deja al descubierto que la falsificación está entre nosotros, y que hasta ahora los controles estatales son poco eficientes. Varias veces MIRADA PROFESIONAL denunció que la venta fuera de farmacias es el canal ideal para que circulen estos medicamentos, que llegan a las manos de los pacientes sin ningún tipo de control profesional.

En primer lugar, el Estado debe garantizar la salud de las personas. Así lo recuerda el abogada Roberto Porcel, de Porcel & Cabo Abogados: “l artículo 42 de la Carta Magna Nacional establece que los usuarios y consumidores de bienes y servicios tienen derecho a la protección de la salud. Sin embargo, en lo que respecta a la falsificación en materia de medicamentos esta norma no se cumple”. el especialista recordó que para la OMS “la legislación es el pilar de la reglamentación farmacéutica para evitar el fraude marcario; esta legislación debe ir acompañada por una aplicación eficaz de la ley”.

Esta situación se ve agravada por el aumento de la oferta indiscriminada de remedios, una política comercial alentada por los laboratorios -en especial los productores de OTC -que prefieren tener fármacos en kioscos y almacenes para potenciar su venta. La “medicalización” de la sociedad es la peor combinación para esta situación. Más medicamentos, de dudosa procedencia, en manos no profesionales, circulando por el país, tiene un resultado invariable: más peligro para la gente.

Los ejemplos de esta política sobran. Ahí está Boehringer Ingelheim promocionando su Buscapina en todos los costados. O Glaxo (la misma que acaban de ser multada por irregularidades en un ensayo de vacunas que dejó 14 niños muertos) con su Ibuevanol. Qué decir de Bayer y sus Bayaspirinas y Actrón en cada kioscos que pueden copar. Todas formas de alentar la venta ilegal, que a su vez alimenta el mercado negro de falsificaciones. Un círculo vicioso.

Además, el mercado de medicamentos de alta complejidad adulterados también crece sin control. Por esto, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) emitió un alerta donde asegura que “la adulteración de medicamentos de alto costo destinados al tratamiento de pacientes con VIH, cáncer o con problemas hematológicos es un hecho cada vez más frecuente en la Argentina”. “Los ‘grupos’ dedicados a estas operaciones clandestinas suelen tomar envases vacíos de medicamentos y rellenarlos con agua u otras sustancias como talco, lactosa o sacarosa, con la intención de que el resultado sea lo más parecido posible al original”, afirmó la ANMAT, que no tuvo miramiento sobre las consecuencias para el paciente de este tipo de fármacos: desde la ineficacia del tratamiento hasta la muerte.

Incluso Internet es un potenciador de esta práctica. Por eso la OMS junto a su informe del aumento del mercado negro puso en marcha un sistema para identificar estos sitios que ofrecen medicamentos ilegalmente por no estar registrados ni autorizados para esa función. En su informe, señala que en septiembre pasado se detectaron casi mil páginas de Internet que presentaban esta irregularidad. En este sentido, la OMS insta a las páginas webs que vendan medicamentos no hacerlo o en su defecto, “a llevar un logotipo común para todo el mercado de la Unión Europea”.

Otras medidas que recomienda la OMS es implementar “un código de identificación individual de cada unidad de medicamentos, para evitar las falsificaciones”. Además, estableció requisitos para la manipulación de estos productos por terceros, para no perder el seguimiento de cada medicamento.