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VIENDO 15/6/15
Opinión

#Opinión

Opinión de la Dra. Isabel Reinoso, Presidenta del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires: "Medicamentos entre galletitas y golosinas"

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Opinión

BUENOS AIRES: En esta carta de lectores publicada por el diario Código de Mar del Plata, Isabel Reinoso, presidente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, invita a un “debate abierto” sobre los medicamentos de venta libre, y denuncia la venta fuera de farmacias.

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Hace años, veinte años pongamos, no se nos ocurría ir a un kiosco, en mi barrio o en el centro, a comprar un medicamento. Simplemente no se nos ocurría. ¿Qué cambió en estos años? En materia de medicamentos hubo avances tecnológicos e investigaciones científicas para hacerlos más eficaces, más precisos y más baratos.

En las leyes vinculadas al medicamento hubo también algunos cambios. En el año ‘99 el entonces ministro de economía de la Nación, Domingo Cavallo, desreguló el precio de venta al público de los medicamentos.

Desde entonces hay varios documentos, papers y estudios que indican que los productores de medicamentos en nuestro país fijan el precio de sus productos al mayor valor tolerado por el mercado. Nadie ha salido a desmentir o corregir esta opinión. ¿Que más cambió? ¿La patología de nuestros vecinos?

Posiblemente, las recientes pandemias sugieren que nuestras bacterias son más resistentes y nuevas enfermedades han surgido (o se ha tipificado correctamente viejos males) producto de la nueva dinámica social.

Pero creo que el cambio esencial se ha producido en el mercado de los medicamentos. Por un lado, la desacralización de los medicamentos a partir de la publicidad masiva en los medios de comunicación y por el otro la multiplicidad de fuentes de información a la que podemos acceder como ciudadanos (y pacientes, claro). La más notable es internet. Podría decir que comenzamos perdiendo el temor, luego el respeto y finalmente el valor del medicamento.

El medicamento que antes era considerado una preparación especial para afrontar eventos de salud, hoy es tratado en algunos medios y espacios como una mercancía más, sin valor social o sanitario.

Al convertirse en un bien regulado solamente por la oferta y la demanda, nosotros hemos dejado de ser pacientes para convertirnos en consumidores y por consiguiente, en sujetos de derecho como usuarios.

La clasificación “Medicamentos de venta libre” dejó de indicar cuando un medicamento puede adquirirse sin autorización del médico y se convirtió en una nueva y eficaz herramienta de marketing. Ahora se trata de venta libre de medicamentos.

Todos tenemos derecho a comprarlos y todos tenemos derecho a venderlos. ¿Quién pude quejarse de la venta masiva de medicamentos?, ¿los productores?, ¿los distribuidores?, ¿los pacientes? No, los farmacéuticos.

Se trata de un reclamo profesional, gremial, sanitario y cívico. Por supuesto, tiene aristas comerciales, se trata de quién puede venderlos y quién debe venderlos. Lo que los participantes no advierten (o prefieren ignorar) es la existencia de leyes que regulan claramente sobre este tema.

Pueden consultarlas, en la provincia de Buenos Aires es la ley 10.606, en la Nación es la 26.567. Sin más argumentos que el resultado de su propio lobby, quienes apoyan la venta de medicamentos libre de cualquier regulación trasmiten como un triunfo una encuesta realizada por la experimentada empresa Gallup en la que nos muestra que seis de cada diez personas (para algunos son pacientes y para otros clientes) prefieren comprar los medicamentos en otros comercios, no en las farmacias.

El resultado de la encuesta ¿denuncia una necesidad?, ¿reclama un mayor acceso a los medicamentos? Parece que en el estudio se muestran las preferencias de la mayoría de los consumidores de medicamentos.

También es cierto que muchas veces, a pesar de las leyes existentes, preferimos dar vuelta en U para retomar una calle, declarar menos ingresos y pagar menos impuestos, fumar en cualquier lugar, pagar sin IVA, vender sin factura, vivir más cómodos y sin tantas regulaciones restrictivas.

Después de todo, no son delitos, ni somos delincuentes, son apenas infracciones. El problema es que cuando las infracciones son aceptadas por todos como algo habitual, se desvaloriza la norma, desaparece el orden y se abren las grietas por donde, en nuestro caso, entran los mercaderes de siempre haciendo su negocio.

Los mismos que se horrorizan por las muertes que produce el mercado negro del medicamento o la mafia que lo rodea, no relacionan la aparición de estos personajes con el incumplimiento de las leyes.

La cadena de comercialización del medicamento, establecida por ley, ha sido vulnerada y pagamos las consecuencias: cualquiera quiere vender aspirinas, cualquiera vende medicamentos de alto costo a las obras sociales.

Las normas que regulan el mercado del medicamento fueron escritas, debatidas y sancionadas por nuestros representantes. Si las farmacias ya no cumplen el rol sanitario que les fue delegado por el Estado, deben ser denunciadas y la ley que regula la venta de medicamentos debe ser modificada.

Mientras tanto, los legisladores, en representación del pueblo que delegó su mandato en ellos, nos han encomendado, por el bien de la salud y el bienestar general, custodiar y preservar los medicamentos. Entonces, ¿de qué se trata este debate?, ¿de una cuestión sanitaria o de la salud del mercado?

Hay leyes muy claras, cuando un vecino compra aspirinas, antibióticos o analgésicos fuera de la farmacia nadie es responsable. Ese es el rol de los farmacéuticos, ser responsables de lo que dispensan.

En este debate hemos escuchado miles de argumentos comerciales, creo que en este aspecto, cuidar la salud de nuestra gente es garantizar el acceso a medicamentos seguros.

Farmacéutica Isabel Reinoso. Presidente Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires.