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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
Comentario

#NéstorCaprov

La trampa fácil de divide y reinarás. Salarios vs rentabilidad. Farmacéuticos clase A y B

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NéstorCaprov

Suele diferenciarse ambas instancias de la profesión farmacéutica. Pero un reclamo por una mejor profesión, más digna, no puede caer en estas falsas dicotomías. La necesidad de crear una herramienta gremial que englobe a todas las realidades.

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MADRID, septiembre 16: En una charla, los farmacéuticos de la localidad de Zamora dicen que llevar adelante una alimentación equilibrada tiene varios beneficios, entre ellos una mejor interacción con los medicamentos.
#Precios
El pedido de congelar el precio de los medicamentos llega al Congreso con un proyecto de ley
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BUENOS AIRES, septiembre 16: Una senadora nacional presentó un proyecto para declarar al país en “emergencia farmacológica”, y fijar el valor de una canasta de tratamientos por 180 días. En el interior, dicen que la suba anual del sector fue del 60 por ciento.

Con un título sugestivo y hasta gracioso, "Si no trabajo me matan y si trabajo me matan" es no sólo una gran película de Raymundo Gleyzer (cineasta argentino desaparecido durante la última dictadura militar) sino una alegoría de las paradojas a la que diariamente se someten los trabajadores para hacer valer sus derechos. Una versión criolla del "ser o no ser", que apunta a la esencia del trabajo que se realiza.

Estas paradojas están presentes en todos los aspectos del trabajo, incluso en la actualidad. En la farmacia, esta dicotomía podría resumirse con otro juego de palabras, igual de efectivo: farmacéutico que trabaja en su farmacia o trabajador farmacéutico en la farmacia de otro. Las diferencias que hoy existen entre los profesionales que trabajan en relación de dependencia y quienes son pequeños propietarios es la mayor referencia de esta paradoja, una diferencia que no es como a menudo se presenta y que se vuelve artificiosa si se va al reclamo primario que debe cruzar la profesión: Condiciones dignas de trabajo para todos los farmacéuticos. No negamos irreductiblemente las diferencias. Mejor. Nuestra necedad no está diciendo que son exactamente la misma condición de trabajador.

 Un propietario tiene responsabilidades que el trabajador a veces no tiene por qué padecer sus problemas. Y los empleados pelear por el salario y las condiciones laborales, sobre todo en la farmacias donde el que las gerencia en cadena, no los diferencia de cualquier persona que se encuentra detrás del mostrador o lo que es peor, los rebaja a una condición de permanente humillación (tema para una tratado que escapa la precariedad de esta columna). Pero la pelea de fondo es la misma. Debería - y usamos el potencial simple apropósito- porque las dos condiciones de farmacéuticos deberían corresponder a una misma estrategia que los beneficie a ambos.

 El reciente conflicto con la prepagas por las bonificaciones confiscatorias. Por la rentabilidad, demostró que pese a estas diferencias ; la de pequeño propietario y la del farmacéutico contratado; se deberían corresponder en entendimientos recíprocos y complementación en pos de la salud y viabilidad de la farmacia como fuente de trabajo. Reconocemos, y volvemos a repetirlo; que existen ejemplos donde esta relación viaja por andariveles de antagonismos. Por callejones sin salidas. Que la falta de una visión estratégica general por el que tiene más responsabilidad por poseer el capital mayor de una farmacia es en un buen romance: deplorable. Y es quizá estos casos los que motivan a escribir, desacertadamente querido lector, sobre estos temas. Pero un sucedido ha acontecido.

 Tanto la principales entidades farmacéuticas como el gremio de los empleados de farmacias se pusieron de acuerdo para unificar la pelea para sostener la salud económica de la farmacia, defendiendo la fuente de trabajo de ambos. Un paso adelante que nos ha sorprendido y acaso, intenta tenuemente, disminuir las diferencias históricas de reclamos sin entender la posición del otro. Es cierto que la profesión no acerca a sus integrantes a la noción de trabajadores. El ambiente universitario, la presunción de profesionalidad, atentan contra la "conciencia de clase" (Marx, tanto Carl como Groucho nos deben estar leyendo atornillados de risa, pero vale la insistencia). Su consecuencia principal es la falta de herramientas gremiales tácticas tradicionales para reclamar por nuestros derechos, es decir, la posibilidad de generar métodos equiparables a las luchas sindicales.

 El reclamo original que debe prevalecer en el sector de la farmacia no debe caer en estas autoimpuestas diferencias, en esta brecha cultural. El reclamo debe ir por la dignidad de todos los profesionales, por el sustento de todos los farmacéuticos, ya sean defendiendo la rentabilidad de la farmacia chica (el sustento de los profesionales propietarios) o el sueldo de los que trabajan en relación de dependencia. Esta es la verdadera batalla a dar, unificando los criterios.

 El escritor Mark Twain solía decir que "si respetas la importancia de tu trabajo, éste, probablemente, te devolverá el favor". Si los farmacéuticos asumen en conjunto la responsabilidad de pelear por una mejor profesión, con mayor protagonismo en el sistema sanitario, garantizando la calidad de los medicamentos, con mejores sueldos y un sistema que permita una rentabilidad digna, la realidad diaria cambiará, dejará de ser una lucha en desventaja para volverse lo que se soñó algún día cuando se comenzó el camino de la formación profesional.

 Néstor Caprov