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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
NéstorCaprov

#NéstorCaprov

Los jóvenes y los aires de renovación

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NéstorCaprov

Si queremos mejorar nuestra profesión deberíamos asumir que un recambio es necesario. Acompañar la incorporación de nuevos farmacéuticos dirigentes es una tarea pendiente. Ellos serán responsables de la nueva impronta en la estructura gremial farmacéutica a futuro. Sin ese recambio, la profesión no puede dar el salto de calidad que merece. Las nuevas generaciones de jóvenes colegas como eje de las modificaciones que hay que hacer para no caer en la trampa que siempre nos presentan las mismas caras.

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Si bien parece casi un cliché naif, de Rubén Darío “Juventud, divino tesoro” todavía tiene cierta potencia sobre el rol de los jóvenes y sobre todo la necesidad de no dejarla pasar. “Juventud , divino tesoro, /¡ya te vas para no volver! /Cuando quiero llorar ,no lloro... /y a veces lloro sin querer” , dice el nicaragüense. La poesía, una dulce alegoría sobre el tiempo que pasa, es también una potente advertencia. La juventud se va, y hay que aprovecharla. Hoy, que se vive una época donde se reconfigura la relación entre juventud y política, los jóvenes volvieron a ser actores centrales de la realidad, con una potencia pocas veces vista, por lo menos desde la vuelta de la democracia en 1983. Muy distinta a la imagen pasada, hoy la relación es diferente. Esta diferencia no se da sólo en la política. Se da en la actividad gremial -como la farmacéutica -en la actividad profesional o incluso en otras áreas como el deporte.

Esta irrupción, que en política sorprendió a más de uno, debe ser la llave de los cambios a futuro. Pero para que haya cambios debe haber una dirección, un acompañamiento. La dirigencia farmacéutica actual, la que tiene varios años y luchas sobre los hombros, debe ser la guía de estas nuevas generaciones. No marcarles la dirección, sino acompañar a que la nuevas generaciones emerjan. Comiencen su camino, y con él los cambios tan necesarios. Es responsabilidad de toda la dirigencia incorporar a los jóvenes a la estructura profesional gremial, incentivar a que nuevos farmacéuticos asuman una mirada abarcadora de la profesión y se involucren con los problemas comunes. Como alguna vez hicieron nuestros maestros, introducirlos en los problemas de todos.

Generaciones como la mía recibió de gente como Mario Castelli -para nombrar a uno de los imprescindibles que lamentablemente ya no esta entre nosotros -el incentivo y la formación necesaria para involucrarnos en esta pelea diaria. Será una ardua responsabilidad transferir ese espíritu, legar ese fuego a quienes hoy comienzan a dar sus primeros pasos en la profesión, para que asuman las históricas peleas del sector, por una farmacia independiente vital y una profesión farmacéutica digna.

La idea es formar a esas nuevas camadas de farmacéuticos, que serán los garantes de los cambios necesarios. No se puede modificar una estructura gremial -ya sea un colegio distrital o una confederación nacional -sino no se apunta al recambio dirigencial. Darle cuerpo a este intercambio es tarea de quienes hoy son parte de la dirigencia, darle lugar a quienes son el futuro de la profesión.

Entregar la posta para los que seguirán la carrera. Esa es una definición casi perfecta de este concepto. Porque a diferencia de la sucesión, que entrega un legado a otro, la incorporación de las nuevas generaciones de farmacéuticos deben ser acompañadas en sus primeros pasos, se los resguardan por poco tiempo, para luego dejar que sigan adelante en sus caminos.

Los jóvenes están. Sólo hay que buscarlos. Sumarlos a la rica historia de esta profesión y la de sus instituciones, y a la impronta de lucha que nuestros colegas con más experiencia le imprimieron hace años. Lejos de la imagen “tinelizada” que de ellos se pretende dar en algunos medios, los jóvenes están muy involucrados con lo que pasa en estos días, sólo hay que estimularlos. Como afirma el sociólogo Ignacio Ramírez “la imagen de jóvenes desinteresados en política y anémicos a la hora de expresar sus puntos de vista no guarda ninguna relación con la realidad. Ahora bien, son los jóvenes quienes más eluden aquellas organizaciones que tradicionalmente han articulado la acción colectiva. Siendo manifiesto el interés de los jóvenes, les corresponde a los partidos políticos la tarea de renovar y modernizar la oferta de los canales participativos haciéndolos más compatibles con los tiempos actuales”. (Tiempo Argentino, 11 de octubre de 2010).

Es necesario saber qué piensan estos nuevos farmacéuticos, cómo ven la profesión, cómo adoptar lo que traen como construcción superadora de lo que hay; para que le puedan dar en un futuro su impronta. Incluso, porqué no, cambiando radicalmente las reglas de juego de esta profesión –esperemos que tengan esa luz-, que desde años está signada por una única manera de pensar las cosas. Ese cambio es responsabilidad de esta nueva generación. Ayudarla a incorporarse, de la nuestra.. Como lo hizo la generación pasada, que con errores y aciertos trató de formarnos para esta ardua batalla por una profesión farmacéutica mejor. Estará en el esfuerzo que hagamos para que esta nueva generación nos supere, no será muy difícil, incluso, un cambio de vez en cuando no viene nunca mal. La historia se permite a intervalos interesantes hasta las ideas más revolucionarias. Porqué no. Un viejo griego decía: “La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo.” Y para quien escribe, el compromiso por mejorar lo viejo, lo conocido, es apostar a lo nuevo. Sería una injusticia, todo un gesto de vejez prematura; reproducir los mismos errores, las mismas personas, los mismos “vicios del sistema”. No hay que tirar a ninguno por la ventana, solo abrirle la puerta a la frescura de los que piensan que ya basta de tantas peleas. A los que piensan que hay que construir.

Ese es el deber que tenemos los que llevamos algunos años largos en este menester. Mejores instituciones y nuevos dirigentes farmacéuticos. Ese es el desafío. El nuestro y el de ellos. Con firmeza, pero sin perder la ternura. Como esos versos de Darío. “Pues a su continua ternura /una pasión violenta unía. /En un peplo de gasa pura /una "Bacante" se envolvía...”.

Néstor Caprov