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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
NéstorCaprov

#NéstorCaprov

Ay utopía, como les alborotás el gallinero

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NéstorCaprov

Como cada fin de año, la profesión farmacéutica hace balance respecto a lo que quedó en el tintero en materia de objetivos. Los logros de un año que renovó varias estructuras gremiales, una señal de que un cambio es posible. Los problemas instalados que forman parte de la columna del debe. Todo en la perspectiva parcial de Mirada Profesional farmacéutica.

#AccesoalosMedicamentos
Provincias alertan que los botiquines de la CUS llegan con varios faltantes de medicamentos
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BUENOS AIRES, septiembre 19: El programa nacional dejó de entregar sin previo aviso varios tratamientos esenciales. La situación se vive en Salta, Tucumán y Santa Fe. Además, ya se avisó que este año no se volverán a entregar. Críticas a la “falta de previsión” de Nación en materia sanitaria.
#Farmacias
Farmacias de Francia crean modelo para potenciar el uso de biosimilares
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PARIS, septiembre 18: Para lograr el desarrollo de estos tratamientos, crearon un sistema de sustitución, que permitirá a los farmacéuticos sustituir productos. Buscan por un lado un ahorro en salud pública y por otro potenciar la red de mostradores.

"Hago balance /y repaso viejas fotos. /Ya no soy aquel muchacho /con relámpagos en los ojos". Todo balance es un ejercicio de introspectiva, de mirar hacia adentro -de la persona o la institución -para pensar lo que se hizo y lo que queda por hacer. Es una especie de autocrítica sobre cómo se cierra un año, porque que otra cosa que una crítica es reconocer que quedan cosas por hacer. Este año, el sector farmacéutico comienza su ejercicio de balance con luces y sobras, luego de intensos 12 meses que dejaron algunos cambios positivos, algunas señales esperanzadoras en el marco de una profesión castigada pero de pié. Tan de pié como dice Ismael Serrano, que aporta la letra que ilustra esta pequeña síntesis: "aún creo en la utopía, y no soy el mejor hombre".

"Quiero que sepas /que, aunque arrastro mis fracasos, /si quieres contar conmigo, /aún guardo fuego en mis manos". El 2010 cierra con algunas noticias esperanzadoras. La asunción de las nuevas autoridades de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) abre la puerta a una nueva política del sector, más abierta a las necesidades urgentes que se viven en las farmacias. Un cambio de rumbo que comenzó en Capital Federal, que largó lentamente la recuperación luego de años de oscurantismo que permitió que el territorio porteño sea tan fértil para los peores escenarios para los profesionales independientes. Colegio de Farmacéuticos de Capital Federal, bienvenidos, los estabamos esperando.

Los cambios deben ser mucho más que cambios de nombres. Deben traer consigo una mirada nueva sobre la profesión y la estructura gremial. Una nueva concepción de cómo llevar adelante una estrategia integral, federal e inclusiva para solucionar los problemas diarios.

Este cambio no fue lo único bueno que pasó en la profesión. El año de la Ley Nacional de Medicamentos, vigente en varias provincias del país, es una señal de normalidad en un país acostumbrado a la excepción. Militar la norma es una obligación de todos los farmacéuticos, desde quienes tienen las principales responsabilidades gremiales hasta el último colega del último pueblo de la Argentina. Ser parte de esta batalla nos permite ser testigos de nuestros tiempo, decir presentes ante la sociedad y ante nosotros mismos.

"Sé del tesoro /de las cosas más pequeñas, /no siempre sé /lo que tiene urgencia". Lo que queda en el debe del balance 2010 es parte de lo conocido por todos, son esas amenazas que sobrevuelan la profesión desde hace tiempo. Esos fantasmas se llaman hiperconcentración, bonificaciones onerosas, venta ilegal, franquicias mutuales, cadeneras descontroladas, y los etcéteras serian largos. Como la letra que antecede en el párrafo en negritas, de la autoría de Ismael Serrano, lo importante es ver las urgencias estructurales, las cosas que no pueden esperar y que de seguir avanzando amenazan seriamente a la profesión en su conjunto.

Para mejorar esto necesitamos una agenda de temas a tratar, una agenda urgente y concensuada, que no puede pasar otro año sin poderse resolver. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, pese a lo peligroso de su aprobación no se sabe que pasa en los pasillos de la Legislatura Provincial la otra media sanción de la ley que permitirá a las farmacias sindicales y mutuales romper la Ley 10.606, nuestra ley madre. Con el visto bueno del Senado, la idea es permitir a estos mostradores no cumplir los criterios sanitarios de instalación de farmacias. Pasó un año y todo esta "atado con alambres" que de persistir, causará un quiebre en el mapa bonaerense. La "criptofarmacia religiosa" que se ha consolidado con el aval de la Corte Suprema de Justicia de La Nación en la ciudad de San Martín en el conurbano bonaerense, es otro ejemplo plantado delante de nuestras narices sobre un caso bochornoso de permisos especiales para vender medicamentos sin escrúpulos, bajo una red de protección política insoslayable . Si no tenemos un proyecto propio de profesión, de leyes regulatorias para evitar casos como este y darlos a la luz por medio de una prensa que informe de verdad, retrocederemos varios casilleros.

Debe y haber. Hecho y postergado. La dicotomía entre lo ideal y lo posible juega fuerte en estos días. La integración de la farmacia como parte del sistema de salud pública es una meta ideal, que choca contra la cada vez más castigada economía doméstica, que a fuerza de bonificaciones altas y caída de la rentabilidad real no frena en la categoría de lo posible. Atender estos temas es una obligación para este año de la dirigencia gremial.

La sensación del año que cierra es que algo está cambiando, lentamente, pese a los años de atraso. Y se hace de la mano de la sensación de que ya no alcanza con tener una estructura gremial, representantes y herramientas institucionales. Hay que llenar esos elementos de una gestión para el cambio, modernizar la mirada sobre una profesión que cambió demasiado en las últimas décadas. Tener un mejor sistema de representación. Debemos ser el resguardo de la calidad de los medicamentos que consumen los argentinos. Y para eso tenemos que ser cada vez más profesionales, estár más intercomunicados, ser más farmacéuticos enterados de los que pasa en todos los campos de nuestras incumbencias. Esa debe ser la meta del 2011.

Si alguien se pregunta por las cosas que hizo mal, o las que no se pudo terminar, comienza un camino de autosuperación que nunca se debe abandonar. La nostalgia por el tiempo que se va, puede ser una fuente de inspiración para el arte, pero nunca para una actividad profesional. Porque rememorar significa no avanzar. "La nostalgia ya no es lo que era". Pero más haya de los chistoso, es una demostración de cómo la nostalgia paraliza.

"Hago balance. /Queda todo por hacer. /Si tú quieres te acompaño. /No soy más de lo que lo ves". Es verdad, queda todo por hacer. Los pequeños cambios empujan otros nuevos, que dan fuerza a una nueva corriente que puede crear una verdadera opción para el cambio. Será uno de los objetivos del año que entra. Ojalá que en 2011, cuando hagamos el balance obligatorio, el cambio sea realidad. De ser así, muchos de los problemas que hoy tenemos pendientes pasarán a la historia. A la rica historia de una profesión que se niega a perder la dignidad. Por eso, para todos los que aportaron algo en este sentido, salud y buen año.

Néstor Caprov