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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
Y eso esta pasando aquí y ahora entre los farmacéuticos.

#Editorial

Cambio en la comunicación entre farmacéuticos contra la apatía dirigencial

Editorial

El fin de semana largo pasado, por esas cosas del azar y el ocio, pude ver por Canal Encuentro –un esfuerzo de producción destacable –uno de los capítulos que forman el programa “la revolución virtual”, una producción de la BBC de Londres que indaga sobre los cambios en la comunicación a partir de la popularización de Internet. El último capítulo estuvo dedicado al rol que juega este soporte ante los controles gubernamentales, y la posibilidad de esquivarlos. “Enemigos del Estado” repasó experiencias ocurridas en China y otras partes del mundo donde los sistemas de comunicación alternativos evaden los férreos controles estatales y establecen una forma más independiente de interactuar. Más anárquica, también, pero más independiente al fin. Y eso esta pasando aquí y ahora entre los farmacéuticos.

#Editorial
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ADJUNTO
Las noticias sobre reformas de varias leyes de farmacias provinciales, que benefician a las franquicias de farmacias de ciertos sindicatos, alertan al sector . Si rompen el modelo sanitarista de distribución de farmacias, los mostradores gremiales se alinean con las cadeneras farmacéuticas y sus fondos de inversiones. Cuadro de situación.
#Editorial
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BUENOS AIRES: En esta nota de Página/12, especialistas del país analizan el fenómeno de la resistencia a los antimicrobianos, que valió un alerta de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El rol de las farmacias en la prevención del uso irracional de los medicamentos.

Esta renovado el poder de la red y preocupa a los estados que temen perder representatividad ante la sociedad. Para evitarlo, además de los controles recurren a otras armas para desactivar este enorme dispositivo que si bien no democratiza todavía la comunicación (el acceso a banda ancha o incluso a una PC sigue siendo, en porcentaje, bajo en el mundo) le da un cariz renovado, cambiando el paradigma en materia de comunicación.

Algo de esto está pasando a los grados de representación que tienen, por ejemplo, los partidos políticos tradicionales o las estructuras concebidas hechas para representar a la gente. Y esto no pasa solamente por la falta de liderazgo de quienes detentan el poder de estas estructuras, sino más bien porque falta entender que la nuevas generaciones, que se adaptaron a vivir con una computadora como medio indispensable, se vuelcan a elementos de comunicación novedosos e incluso su representatividad más allá de los eslogan de laboratorio de las agencias, de los liderazgos inventados, las marcas registradas de lo político. Se comunican distinto, y por lo tanto, requieren otras formas de comunicarse.

Mientras veía esto, insisto, pensaba hacia adentro de la profesión farmacéutica. Cuando nosotros criticamos a la dirigencia (con o sin razón, esa es otra discusión) no es porque creemos que es sacrificable o no hace falta, todo lo contrario, lo que buscamos es fomentar que esta dirigencia levante las banderas de reivindicación gremial, y no las guarde debajo de la cama. Lo que vemos es que la gente, más allá de esta dirigencia, se comunica, interactúa, rompiendo las barreras políticas que se imponen desde una estructura. Busca nuevos instrumentos para levantar las reivindicaciones más allá del poder adormecedor de cierta dirigencia.

Cuando hablamos de la crisis de la profesión farmacéutica, hablamos del cambio de modelo, abandonar la idea de que la farmacia es un centro de salud, que tiene al frente un farmacéutico bien pago, que honre la profesión y que sea la última barrera para una solución farmacológica a una patología determinada. Cuando decimos que la profesión necesita de la farmacia privada independiente que pueda actuar en el marco del sistema público de salud, hablamos de esas banderas que deben esgrimirse más que nunca.

El contramodelo, lo que el mercado nos devuelve, puede verse en Chile u otros países, donde la concentración está al orden del días. Y entonces aparecen las “farmacias supermercados” (la nueva amenaza, la cadena venezolana Locatel, tiene un sugestivo slogan: “automercado de salud”) que invaden una localidad o una provincia, pulverizando toda razón social que tienen los medicamentos, exterminando las fuentes de trabajo de farmacias, porque más cadeneras no significa más mano de obra farmacéutica. Prescinden de ellas, y si las contratan a cuentagotas, la calidad de trabajo del profesional que esta a cargo del lugar es peor que a un vendedor ambulante de ballenitas. Si es que todavía existen.

El cambio de modelo, que puede llevar un farmacéutico a trabajar como repositor en un supermercado, puede terminar con la profesión. Si nosotros, volviendo al tema comunicación, no podemos rescatar el potencial que generan los grupos de farmacéuticos que interactúan todos los días en las redes disponibles, ya que el poder gremial no lo organiza para plantearle a todo el mundo que el modelo “se va al carajo”. Si nuestros dirigentes no sacuden la apatía y dicen basta a esta inminente pauperización del sector, si no frenamos este avance, habremos enterrado para siempre la profesión farmacéutica.

Ante este panorama apocalíptico, todavía vemos que hay indicios a la vista de tomar “el toro por las astas”, para PLANTARSE DE UNA VUENA VEZ FRENTE A LAS AGRESIONES QUE SUFRE NUESTRA PROFESIÓN. Se puede ver si uno no es tan necio, justamente en estas comunidades “alternativas”, en estos grupos que discuten, polemizan, argumentan, sintetizan, se apoyan y se agrupan con la orfandad de las estructuras de las organizaciones farmacéuticas gremiales; y piensan por fuera de los viejos lugares comunes de mucho dirigente eternizado en el poder.

Deberíamos reunirnos, organizarnos, para parar estas condiciones del mercado que se imponen cada día. Y atentos, que esto no es sólo una falla en la dirigencia. Cuando uno se encuentra con los escalones intermedios de la dirigencia farmacéutica que trabaja en los colegios de partidos; nos dan la fotografía de sus distritos a quemarropa. Y ahí nos encontramos con juicios iniciados a las municipalidades y pedidos masivos de clausura a farmacias por el poder de un caudillo municipal. Nos encontramos también con dirigentes farmacéuticos de base, tenaces peleando a brazo partido contra las bonificaciones vejatorias de las prepagas y obras sociales sindicales, por ejemplo. Una batalla en soledad, que no trasciende, porque no tenemos una estructura central que reúna esas peleas y las unifique bajo una estrategia común. Son quijotescas, apoyadas en estas nuevas formas de comunicación.

Entendemos a MIRADA PROFESIONAL como uno de estos núcleos o redes que se van armando en torno a esta carencia. Ni el único ni el mejor, porque no escrituramos la exclusividad del esfuerzo.

La idea es interactuar con los medios que respetamos, que hablan de la realidad farmacéutica, porque los gérmenes de esa rebeldía están vivos, y son cada vez más voces que se unen para decir basta a tanta mediocridad.

En estas redes se muestra otra realidad. Esa que dice que no es verdad que somos sumisos, timoratos, que vamos como ovejas al matadero, sin un liderazgo que nos represente y nos convoque. Hay dirigentes farmacéuticos de filiales que todos los días demuestran lo contrario y trabajan en conjunto con su gobierno distrital, para que la relación con las farmacias tengan armonía en el trato. Así, participan en eventos de otras municipalidades que permiten ese acercamiento, o en espacios de emprendimientos comunitarios, trabajando para crear mejores condiciones gremiales, más tolerables todos los días.

Lo único que hay que hacer es juntar todas esas partes sueltas y encaminarlas, porque no sería más que el correlato de todo lo que hablamos con los colegas en los foros y espacios de discusión. Porque nadie que ejerza el poder central, el famoso “aparato”, puede controlar lo que sucede por abajo, punto por punto. Lo que debería pasar es que todas esas banderas que se levantan en cada distrito puedan ser levantadas a la vez de una buena y definitiva vez (la redundancia es obligada), y así ponerlas a relieve, ser visibles. Decirle a los que nos mortifican con honorarios farmacéuticos miserables, con condiciones inviables para la farmacia privada independiente. ESTO SE VA A TERMINAR

Si no logramos esta unificación, será imposible parar la venta en góndolas, la futura venta en supermercados, será imposible parar a Hugo Moyano, a la cadenera Pegasus y su buque insignia Farmacity, y la más reciente amenaza: la cadenera de capitales venezolanos -o vaya a saber de quién cuernos es Locatel-. La discusión no es si no existe el germen de rebeldía, si no tenemos los suficientes indios convencidos detrás de un cacique viejo. Esa discusión es antigua. La gente, los profesionales están tejiendo una red casi invisible para la dirigencia y sabemos todos loa colegas farmacéuticos que estamos a una jugada de jaque mate, lo que debemos separar es lo que hasta ahora nos frenó. Hablar “a calzón quitado“, discutir cómo cuándo y con quién, sobre todo con quién, vamos a empezar a plantarnos frente a este contexto; en definitiva, nuevas formas de articular la pelea de reivindicaciones que nunca debieron dejarse de enarbolar.

Si miles de blogeros pudieron poner en jaque al gobierno chino, que contrataba censores de 24 Hs. para Internet, que no pudiendo parar el aluvión de alianzas de gente común que se expresaba libremente, contrató a escritores de 50 centavos (así lo llaman por lo que paga el gobierno chino) para diluir la realidad, para hablar bien del poder de turno. Sí la única fuerza de oposición resultó una simple computadora de algún muchacho comunicando y promediando su verdad con otro y este otro con otro a la vez, sin más recursos que su libertad y su convicción, no todo está perdido.

Néstor Caprov