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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
PAMI

#PAMI

Atención del PAMI: llueve sobre mojadoADJUNTO

PAMI

Más allá de las bonificaciones que nos aquejan cada día –y de lo cual hemos hablado y bastante –el sistema implementado por el PAMI para la campaña de vacunación y la atención en general; venía desde la crisis de 2001 trabajando de forma correctamente en un esquema más o menos conocido. El convenio de medicamentos del PAMI lo gerencia la propia INDUSTRIA que los produce, para que lleve la atención adelante a todos los jubilados del país, que termina pagando a la farmacia con 30 o 35 días de atraso; pero que paga, y así se completa el círculo. Para esto, los laboratorios implementaron lo que se llama notas de créditos, especie de bonos con los que se pagan a las farmacias las prestaciones, y que sirve para comprar a las droguerías y así reponer los medicamentos y demás productos que se compran semanalmente. Un papel con los servicios prestados y que acredita (de ahí su nombre) al farmacéutico a reponer productos en el circuito formal.

#Regulaciones
La ANMAT alertó sobre la circulación en algunas farmacias de un medicamento nasal falsificado
ADJUNTO
BUENOS AIRES, julio 22: La agencia reguladora distribuyó información sobre la presencia de un lote apócrifo de una solución fisiológica esterilizada, que fueron detectadas en el mercado local. Además, hubo una alerta sobre un equipamiento médico de Johnson & Johnson.
#Cannabis
Gracias a un convenio, las farmacias de Bahía Blanca venderán cannabis medicinal
ADJUNTO
LA PLATA, julio 23: Ofrecerán el aceite utilizado para tratar la epilepsia refractaria, y que la ley nacional autoriza para su uso en el país. Las personas podrían ir con la receta y adquirir el producto en la red de mostradores locales.

Más allá de la discusión de cuánto se paga con notas de créditos y cuánto con dinero en efectivo (los farmacéuticos también vamos al supermercado, pagamos la educación de nuestros hijos y nuestra cobertura médica, pero ese es tema de una editorial futura), la notas de créditos aseguran ese flujo constante de medicamentos dos veces por día, en una droguería a elección de la farmacia. Y las droguerías compran con esa acreditación de la industria de los medicamentos, dándole forma a la cadena de pago –o a una de ellas -. Hasta acá todo bien (más allá de las ya nombradas bonificaciones asimétricas y que protestamos en nuestra anterior editorial). Pero desde la 1º quincena de enero de este año, algo comenzó a suceder. Muchos de los laboratorios productores de medicamentos de segundas marcas, los mal llamados “genéricos”, que están dentro del convenio de PAMI, en vez de mandar su liquidación en una nota de crédito general, donde se liquida todo lo que la farmacia atendió de la obra social, comenzaron a enviar sus propias notas de crédito, de forma individual, a parte del resto de los laboratorios.

Desde la 1º quincena de enero, las notas que reciben los farmacéuticos vienen discriminadas, y estos laboratorios de segundas marcas hacen las suyas propias aparte. El problema es que, a la hora de pagar en la droguería, estas no aceptan esas notas de créditos, porque a ellos la industria no se las acepta (las droguerías vienen sufriendo esta discriminación desde el año pasado). Así, permítanme la suspicacia, luego de varios años de aceitar un sistema de pago, que venía funcionando bien, se separan primeras de segundas marcas (es decir, marcas “híper conocidas” con gran cantidad de marketing en sus espaldas de las que actúan como alternativas) dejando a los segundos fuera del circuito, obligados a hacer su propia nota de crédito. Un papel sin valor de reposición. Candidato para cortarlos en cuadraditos y tirarlos cuando sale el equipo de nuestros amores a la cancha de futbol.

Alguno dirá, para nada: mejor hacer avioncitos o empaquetar los huevos. Porque a la hora de ir a la droguería las notas no son aceptadas. Y ahí empieza el tango. Estos laboratorios de segundas marcas nos dicen antes de metérnosla en cualquier lugar de nuestra anatomía; mejor abra una cuenta en nuestro laboratorio con un mínimo de compra de varias veces ese papelito o mejor le llenamos la estantería con ese único y tan solo único producto de segunda marca que usted utiliza para algunos pacientes de PAMI. Una trampa más escandalosa que el penal que le dieron a los alemanes cuando perdimos la final del mundial ´90-.

Esta nueva celada de la industria afecta a casi todos. Porque las droguerías no pueden aceptar estas notas fragmentadas porque los laboratorios no se la aceptan. Los únicos que se benefician con esta movida (encabezada por los laboratorios Northia, Fada, Fabra, Mar, Klonal, Saint Gall, Duncan, Ahimsa, Denver, Gen Med, Microsules, Rospaw, Francelab, Penn Pharmaceuticals, Richmond, Biosintex Ofar, Neuropharma, Galien, Mertens, Maygal, Euroderm, Larco, Isa, BD, Buxton, para ponerle nombre a la cuestión) son las grandes farmacias concentradoras, que se pueden abarrotar de productos sin desfinanciarse o que en cinco minutos arreglan con esos laboratorios y las convierten en dinero. Una medida más a favor de los “concentradores”.

Están direccionando la oferta, a costa de esa especie en extinción llamada farmacia independiente. Porque la rentabilidad se ve otra vez afectada con estas medidas, ya que obligan a los mostradores a asumir una serie de gastos fuera de su alcance. Además, de esta forma se intenta romper con la Ley de Prescripción por Nombre Genérico. Aprobada en lo peor de la crisis argentina de 2001, la medida está siendo desde hace años bombardeada por grandes prepagas, que tendrán en esta medida un inesperado aliado. Así, las primeras marcas se “sacan de encima” a los genéricos, y lo hacen a través del convenio PAMI, uno de los mayores convenios de medicamentos de la Argentina y formador de precios de referencia en el mercado, diferenciando los pagos por laboratorio.

No discutimos la decisión de las droguerías de o tomar estos papelitos. A ellos no les aceptan esas notas, por lo que no deberían aceptarla. El problema se origina en esta doble pinza que se hace al sector: por un lado sobre la ley de prescripción por el nombre genérico, y segundo sobre el afiliado de PAMI, ya que el desdoblamiento hace que esos medicamentos más baratos y de igual acción terapéutica desaparezcan del mostrador. Por ello, tenga que pagar más de su bolsillo el jubilado. Y en el caso de que la prestación PAMI venga por la Resolución 337 donde el abuelo no paga nada, el costo, por decirlo en un español despojado: lo tiene que poner el farmacéutico, sí, una vez más “a joderse cabrón” que se nos convierte en vicio.

Esta situación se cierne sobre la obra social mejor gerenciada de los últimos años, un ejemplo de trabajo y dedicación, que queda presa de esta situación y puede sufrir las consecuencia de una atención deficitaria al abuelo de PAMI.

Miremos el problema con un ejemplo concreto. Hay medicamentos que se venden con un 50, 60 u 80 por ciento de descuento. El PAMI reconoce que algunos de sus afiliados no pueden afrontar este pago, y decide bonificarlos todo. La famosa resolución 337, que entrega a costo cero productos al jubilado, y que el farmacéutico recupera luego (menos obvia entrega de la odiosa bonificación). Como harán las farmacias para asumir el 100 por ciento del costo de estos productos, sabiendo que van a recibir una nota de crédito casi sin valor, porque no sólo no pueden pagar los gastos habituales sino que ni siquiera pueden recomprar esos medicamentos. La alternativa es “sobre stokearte” de estos productos, que podés comprar con las notas de crédito fragmentadas, pero que no son ni por asomo los productos que más salen, sino un complemento, necesario, pero complemento al fin.

La pregunta cae de maduro: de quién es el convenio. La respuesta es clara: del PAMI, que lo entrega a la industria del medicamento para que lo gerencie, haciendo convenios con las grandes asociaciones de farmacéuticos, como la Confederación Farmacéuticas Argentina (COFA). Cuando uno consulta a estas entidades, cuando empieza alertar de esto que sucede desde enero de este año y cada vez se complica más, aseguran que se enviaron cartas documentos “para tratar de solucionar esto”. Ya estamos casi en abril, y las solucione no aparecen. Para colmo, algunos farmacéuticos que están arriba en la escala de jerarquía, se compraron el discurso “anti- rentabilidad” que circula y aseguran que “muchos de esos medicamentos se comprar con mucha utilidad, se puede absorber un porcentaje”. Aquí permítanme una licencia (y van,,,) que un dirigente nacional conteste eso es para encomendarlo sin escala a la parte más arriba del barco, sí, ese logar incomodo de los barcos en que los españoles avistaron las costas de América: el mismísimo carajo.

Esto no quiere decir que estamos en contra de las primeras marcas. Queremos volver la situación “a foja cero”, antes de que se llegue a este problema. Porque además no podemos dejar pasar la importancia que tiene PAMI en el sistema sanitario, el segundo sector en cantidad de afiliados (el primero es el de las obras sociales que están en la Superintendencia) y una entidad formadora de precios de medicamentos. Así como está el sistema, se hace insostenible. La presión sobre los productos de segunda marca está a la vista, cada vez más desplazados por las primeras marcas. Qué vamos a hacer el resto de los integrantes de este sistema, hasta hace poco ejemplo de calidad. Vamos a decirle al abuelo que no se puede comprar esas segundas marcas, porque sin repago los productos están dentro del convenio “pero de pinta”, en una vidriera sólo para mirar. O vamos a reclamar reglas claras, que el Estado, el propio PAMI, para que establezca un freno a este desmadre. Porque empezamos teniendo problemas con un par de laboratorios, pero la cuestión avanzó. Hoy hay conversaciones, se está intentando resolver el problema. Pero los farmacéuticos seguimos atendiendo a los afiliados todos los días, entonces si seguimos dispensando estos medicamentos que posiblemente no tengan recobro seguiremos cargando sobre nuestras espaldas un sobre-costo más que se suma a la inflación, las bonificaciones y demás. De seguir así, dentro de poco los afiliados recibirán la triste realidad en las farmacias, verán como ese traje realizado a su medida, más barato y antes disponible ahora es sólo una pieza de museo. Todo por que “algunos muchachos se empecinan en dormir la siesta cuando las papas queman” . Advertimos una vez más que lloverán los reclamos, alertas meteorológicas de reclamos, y como la región metropolitana de Buenos Aires, la lluvia anegará los desagües.

Néstor Caprov