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VIENDO 11/8/16
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Desarrollan en el país microesferas radioactivas como tratamientos para el cáncer de hígado

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BUENOS AIRES, agosto 11: Desde el 2005, científicos de diversos centros nucleares del país trabajan en la producción de estos elementos, usados para combatir tumores en el hígado. Si bien utiliza material radioactivo se garantiza que no se daña tejido sano. En otros países, su uso retrasa el desarrollo de la enfermedad en un 80 por ciento.

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Por el uso militar o los accidentes, la energía nuclear tiene una carga negativa en la mayoría de la sociedad. El miedo que genera la radioactividad y el mal manejo que se ha hecho en muchos casos hacen que no se tengan en cuentas los potenciales usos de este sector, en áreas muy diversas. Pocos saben que existe la denominada medicina nuclear, que utiliza elementos relacionados con esta energía para tratar enfermedades y realizar estudios. Desde el 2005, por ejemplo, en el país se producen microesferas con carga radioactiva, que se utilizan para combatir tumores en el hígado. El avance usa se usa en varios países, pero resulta muy costoso para su importación. Por eso, centros nucleares locales están produciendo sus propias esferas, y esperan que pronto puedan ayudar a combatir este tipo de cáncer.

Científicos del Centro Atómico Bariloche, Centro Atómico Ezeiza y el Instituto Roffo están a cargo del desarrollo de estas microscópicas partículas, que en la actualidad sólo se producen en Australia y Canadá. el tratamiento carga de radioactividad a estas microesferas, que luego son enviadas por la sangre a atacar las células tumorales en el hígado, generando un retraso del 80 por ciento en la enfermedad. Desde el 2005 los encargados de este avance trabajan en los materiales necesarios para poder utilizar esta innovadora terapia.

Según los científicos, estas microesferas de vidrio miden de 0,025 a 0,05 milímetros, y se “carga” con un material radiactivo. Luego se envían por el torrente sanguíneo directamente hacia el tumor para que lo destruya por efecto de la radiactividad, casi sin dañar el tejido sano circundante. Miguel Prado coordina estas tareas en el Centro Atómico Bariloche, y explicó que esta investigación comenzó en el 2005. “Las microesferas para uso terapéutico en medicina nuclear están elaboradas a partir del granulado de un material vítreo preparado en nuestro laboratorio, que contiene en su composición un elemento llamado itrio 89 (89Y). Antes de aplicarlas en un tratamiento se las coloca dentro de un recipiente de aluminio en el núcleo de un reactor nuclear. El itrio 89 absorbe un neutrón y se convierte en itrio 90 (90Y), radiactivo, así las microesferas se vuelven radiactivas”, sostuvo, en una nota con el diario Rio Negro.

Además, aclaró que, una vez aplicadas, la radiación que emiten “recorre como máximo 11 milímetros”, lo que evita daño al tejido sano que rodea al tumor. Las microesferas permanecen radiactivas por unos 20 días.

Las investigaciones en salud toman muchos años, ya que deben cumplirse diversos pasos que garanticen la eficacia del medicamento o tratamiento y se conozcan sus posibles efectos adversos. En este caso, Prado aclara que el trabajo “se encuentra en la etapa de prueba de las microesferas no radiactivas. “El primer hito ya se cumplió: creación, producción y caracterización de las microesferas en el laboratorio. Entre otras pruebas, medimos su tamaño y comprobamos que cuando se colocan en plasma sanguíneo su disolución es prácticamente nula lo que asegura que no liberará 90Y al torrente sanguíneo”, dijo.

Respecto de próximos pasos, explica que son la “activación de las microesferas en el reactor RA3 de la CNEA en Ezeiza, prueba experimentales con las microesferas radiactivas y autorización por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y de la Autoridad Regulatoria Nuclear, para su uso”. “Personalmente me sentiría satisfecho si en unos dos años podemos usarlas en tratamientos para humanos”, adelantó.

“Actualmente los problemas socio-económicos limitan el uso de las microesferas radiactivas a pocos casos debido al costo. Si bien no son de indicación muy frecuente, el disponer de este método aumentaría significativamente su utilización. Y es claro que nuestro objetivo es que, una vez obtenido el producto, llegue a todos los que lo necesiten”, reconoció Prado.

El problema del alto costo es común a los países en vías de desarrollo y una prueba de la atención que estos países ponen en el proyecto argentino se vio reflejada en el premio al mejor póster en Radiofarmacia que se les otorgó en diciembre de 2015 en Uruguay en el Congreso Internacional de las Asociaciones Latinoamericanas de Sociedades de Biología y Medicina Nuclear.