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Laboratorio de la UBA ya produce un medicamento huérfano para tratar el mal de ChagasADJUNTO

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BUENOS AIRES, abril 24: Se trata de Nifurtimox, que la multinacional Bayer dejó de producir hace un tiempo. La planta universitaria y una firma privada lograron producir la versión convencional del fármaco, y ahora buscarán crear una nanométrica, para mejorar su efectividad. El tratamiento se usa en menores de 14 años y en personas en fase aguda de la enfermedad.

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Por la falta de avances en su tratamiento, el mal de Chagas ingresa el grupo de “enfermedades olvidadas”, patologías que afectan a millones de personas en el mundo pero que no tienen interés para la industria farmacéutica, lo que dificulta su tratamiento. Por lo general, existen medicamentos para estos males, pero no hay investigaciones recientes. En el caso del Chagas, la situación se vuelve extrema: hace unos años un laboratorio amenazó con dejar de producir el principal fármaco para tratar pacientes, lo que despertó la alerta mundial. En el país, hace años que falta uno de los medicamentos usados en niños, que la multinacional Bayer quitó de su vademécum. Hoy, el laboratorio estatal de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentará una versión local del tratamiento, un avance para combatir la enfermedad, que pone en riesgo potencial a más de siete millones de argentinos.

El medicamento en cuestión es conocido como Nifurtimox, propiedad del laboratorio Bayer, que se encontraba fuera del mercado desde hace años. Este medicamento huérfano comenzará a ser producido por el laboratorio de la UBA, que logró sintetizarlo. El fármaco, que se aplica en especial a niños de hasta 14 años y a personas en la fase aguda de la enfermedad, será presentado hoy en sociedad.

“El laboratorio Bayer, que lo había desarrollado en 1964, decidió interrumpir su producción cuando venció la patente y ya no le resultaba rentable. La última venta por parte de Bayer fue a mediados de la década del 2000. Después, durante un tiempo, se utilizaron los stocks de droga existentes, pero eso se terminó”, explicó al diario Página/12 Pedro Cazes Camarero, director del laboratorio universitario.

En esa planta se buscaba crear una versión nanométrica del Nifurtimox, pero como estaba discontinuada por bayer, primero buscaron sintetizar la convencional. “Tropezamos con el hecho de que no había existencias del producto: para empezar nuestro trabajo de investigación tuvimos que usar droga extraída de comprimidos viejos”, recordó Cazes Camarero. Así, se presentó ante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva un proyecto para sintetizar Nifurtimox en el país, en conjunto con la empresa privada Emesta. El ministerio lo aprobó y la tarea empezó en 2012.

No fue fácil porque, según advirtieron en su momento los investigadores, “la patente alemana de Bayer contenía ‘confusores’, esto es, información poco clara, difícil de reproducir en la práctica, incorporada adrede por los autores. Ello provoco la inversión de mucho tiempo en procedimientos de ensayo y error”. A fines del año pasado –contando con la participación del profesor Carlos Gaozza–, tuvieron éxito: “Enviamos el producto a analizar al Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Ciudad de Buenos Aires, que certificó su coincidencia, en un 99,9 por ciento, con las muestras testigo o patrón primario de Nifurtimox”, contó Cazes Camarero.

El paso siguiente debería ser pasar de la producción experimental a la producción industrial: “Por lo que hemos investigado, este pasaje no debería presentar dificultades mayores en el caso del Nifurtimox. Nuestra tarea no es producirlo masivamente: lo hará algún laboratorio, público o privado. En todo caso, nos parecía indignante que, por una decisión básicamente financiera tomada por una multinacional, se quedaran sin el remedio los argentinos, y también el resto de los países latinoamericanos afectados por la enfermedad de Chagas. No hay que olvidar que la droga se aplica especialmente a niños. Resulta desmoralizante para los trabajadores de la salud el hecho de que, una vez detectado el chico con la enfermedad, no exista el medicamento para curarlo”, observó el investigador.

La efectividad del Nifurtimox –al igual que la del otro medicamento aprobado para el Chagas, llamado Benznidazol– se limita a niños de hasta 12 o 14 años y a adultos en la fase aguda de la enfermedad, “que dura uno o dos meses y suele desestimarse o confundirse con una gripe –señaló Cazes Camarero–. En la fase crónica el medicamento pierde efectividad, ya que sólo elimina sólo los parásitos que están en la sangre y, en los adultos, se desarrollan nidos de parásitos en el interior de las células, que no son afectados por las drogas”. Aquí se vuelve al desafío inicial que se plantearon estos investigadores: para enfrentar a la enfermedad de Chagas mediante nanofarmacología.

“La técnica de usar suspensiones nanométricas de drogas es muy novedosa: desde que existen procedimientos para convertir los principios activos en nanométricos (es decir, en partículas del orden de la millonésima de milímetro), se puede experimentar en esta área: hasta ahora, internacionalmente, sólo hay unos pocos fármacos aprobados: principalmente dermatológicos y oncológicos. Esta investigación se ubica en la vanguardia de la vanguardia”, graficó Cazes Camarero.

“Nuestra hipótesis de trabajo es que las nanopartículas están en condiciones de atravesar la membrana de las células, pasar a su interior y atacar allí los nidos de parásitos. A partir de esto, hemos desarrollado una técnica que ya nos permite preparar las nanopartículas. La próxima etapa es probar su efectividad contra el parásito in vitro, luego en ratas y en perros.” A diferencia del Nifurtimox convencional, administrado por vía oral, el producto en nanopartículas será inyectable. “Si todo va bien, se podrá pasar a las sucesivas fases de experimentación en seres humanos: hay que tomar en cuenta que, aunque se trate de la misma droga, las nanopartículas podrían presentar niveles distintos de toxicidad. Si tenemos éxito, también otras enfermedades parasitarias podrían ser tratadas mediante nanopartículas”, anticipó Cazes Camarero.